En el pueblo Estación Chapadmalal, que lleva ese nombre por situarse en las inmediaciones de esa Estación de Ferrocarril, nace, el 20 de Agosto de 1946 el Club “Sportivo Chapadmalal”, en una Asamblea celebrada por los vecinos precisamente en los galpones de la Estación.
La primera actividad a que se dedicó el club fue el Fútbol. La primera cancha se ubicaba en los terrenos que daban al fondo del Viejo Almacén de Don Pedro Díaz quien donó los terrenos a tal efecto.
El primer Baile se realizó el 23 de Noviembre de 1946 en el galpón de la Estación del Ferrocarril General Roca que durante muchos años cedió desinteresadamente sus instalaciones para todo tipo de eventos. Estos bailes se hicieron con el fin de recaudar fondos para el equipo de Fútbol y acrecentar la actividad social del pueblo.
El primer Presidente del club fue Luciano Santiago, seguido en 1956 por Juan Provenzano. Se realizan numerosas actividades culturales, como contratación de Compañias de Radioteatro y Orquestas de Tango, de Jazz y Característica que animaban los bailes. También se realizan competencias ciclísticas y boxísticas.
En 1957 el Club se convierte en uno de los primeros accionistas de la Cooperativa Eléctrica de Chapadmalal, que lleva el fluido eléctrico al pueblo, participando también económica y socialmente, de la fundación de la Sociedad de Fomento, que va a realizar numerosos trabajos para beneficio de la creciente localidad.
En 1958 el equipo de Fútbol comienza a participar en torneos zonales, jugando contra Defensores de La Florida, Juventud Unida de Batán y otros clubes de la zona. En ese mismo año es nombrado Presidente Carlos Gasparoli, y pronto el Club compra el primer terreno donde se iba a construir la sede social. La sede se inaugura en 1962, tras ser construida con el aporte de todos los socios. Por esos años la cancha es trasladada a los terrenos donde actualmente se encuentra la plaza pública en la Calle 7 y 24.
En 1965 es nombrado Presidente del Club, Julio Videla. En ese año se organiza por primera vez la Fiesta de las Estancias, organizada por el Club Chapadmalal y por Domingo Ciantino, encargado de las domas y jineteadas. Esta fiesta con el correr de los años se convierte en una de las mas tradicionales fiestas gauchas del sudeste bonaerense. En 1967 actuó en la Fiesta de las Estancias, el grupo "Los Chalchaleros".
Desde ese año el Club participa en un importante Campeonato que organizaba todos los años la Liga Independiente Marplatense, en el cual participaban equipos de la zona como La Dulce, San Cayetano, Los Ortiz, los clubes de Batán, y clubes de Mar del Plata. En esta Liga se producen los máximos triunfos deportivos en la Historia del Club, al ganar los Campeonatos de 1971 y 1972.
En 1984 se compran los terrenos en que se ubica la sede social, completando en su totalidad cuatro terrenos, que son los que ocupa la sede actualmente.
En 1990 se establece la nueva cancha en su ubicación actual, atrás de la sede del Club.
Entre los años 1991 y 1995 el Club Chapadmalal participa en la Liga de Fútbol de General Alvarado, logrando el tercer puesto en 1995 y varios subcampeonatos con las divisiones inferiores.
Hoy el Club Chapadmalal es uno de los principales animadores del campeonato oficial de la Liga Marplatense de Fútbol, habiendo llegado a disputar la final el año anterior ante Alvarado. Y aunque no se pudo ganar el trabajo de tantos chapadmaleños sigue dando sus frutos.
06/10/08
Historia del Club Chapadmalal
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Historia de la Cooperativa Batán
INTRODUCCION
Este trabajo sale a la luz, formando parte de los festejos del Cincuentenario de la Cooperativa Batán. Nuestra intención, es homenajear con él, a los pioneros de Batán, y a la vez reflexionar sobre la evolución que ha vivido nuestra localidad, tratando de entender qué es lo que la ha llevado a convertirse en esta pujante Ciudad.
Si hemos centralizado la narración en la Historia de la Cooperativa, fue solamente porque es el tema del que tenemos más y mejor información. Somos conscientes de que la Historia de Batán es mucho mas que esto. Por eso, debemos destacar otros aportes que ya se han hecho, para reconstruir nuestro pasado: desde las notas del periodista Jorge Díaz en “El Informador”, hasta algunos libros de Roberto Barilli y de Roberto Cova (aunque no se refieran estrictamente a Batán), pasando por publicaciones que realizó esta misma Cooperativa. El presente trabajo busca sumar un aporte más y sembrar la inquietud en personas e Instituciones con el fin de que se siga trabajando para recopilar mas datos y organizarlos en forma sistemática.
Seguramente los habitantes más antiguos de Batán se emocionarán al ver aquí reflejados, recuerdos que llevan en su corazón. Tal vez algunos encontrarán errores en el relato y muchos verán que falta información. Si es así, este trabajo no habrá fracasado, porque lo que buscamos es justamente, que el contenido de estos artículos se discuta, para sumar más testimonios, y para que los más jóvenes se interesen en el pasado de nuestra Ciudad.
En el relato nombramos a muchos hombres y mujeres, vecinos de la zona, directivos de la Cooperativa y de otras Instituciones, destacando el esfuerzo que todos hicieron por el crecimiento de Batán. Pero hay una persona, que por razones que todos comprenderán, tiene un espacio particularmente importante en el relato:
Don Emilio Martín Larraya. Su figura tiene un valor especial, ya que dedicó prácticamente toda su vida a luchar por el crecimiento y desarrollo de Batán. Pero lo que mas nos interesa de este hombre (que fuera casi cuarenta años Presidente de la Cooperativa), es que sus desvelos no se limitaron a realizar un esfuerzo individual. Por el contrario, todas sus luchas estuvieron imbuídas de espíritu Cooperativo, para que fueran todos los miembros de la Comunidad quienes, con esfuerzo propio y ayuda mutua, pudieran adjudicarse los logros del progreso. Por eso Don Emilio Larraya con su liderazgo, fue un factor fundamental de esta Historia, donde la principal protagonista es sin duda la gente de Batán, que ha logrado que aquel pequeño caserío, se haya convertido en una de las ciudades más progresistas del Sudeste de la Provincia de Buenos Aires.
LA FUNDACION
El dia 9 de Enero de 1949 se constituye la Cooperativa de Electricidad Limitada de los barrios de Batán, 9 de Julio y Lomas de Galdós, con el fin de dotar de energía eléctrica a la localidad de Batán. A pesar que desde muchos años atrás, ya había población en estos parajes, en la fecha de la fundación de la Cooperativa, Batán seguía siendo un proyecto. Los testimonios de la mayoría de los que recuerdan aquella época, nos dicen que lo que se llamaba "Batán", era apenas, tres almacenes, dos carnicerías, alguno que otro galpón y unas pocas casas dispersas. Aún así la convocatoria encabezada por el entonces Presidente de la Sociedad de Fomento Batán, Don Emilio Martín Larraya, y por algunos vecinos más, generó gran entusiasmo, no sólo entre la gente que vivía en la zona o tenía propiedades, sino también entre gente de Mar del Plata que vió con simpatía la iniciativa y deseaba ser partícipe de un proyecto de gran futuro.
Hoy, visto a la distancia, aquel proyecto parece un poco loco, pero aquellos primeros asociados estaban animados de un optimismo y entusiasmo que llevaba a que el emprendimiento fuese prometedor. Es que la principal materia prima con la que se contaba era justamente ese entusiasmo creativo que los hacía vivir el crecimiento de la Cooperativa y de Batán, como una aventura. Por dar un ejemplo de ese entusiasmo, podemos ver que el primer Presidente de la Institución, Don José Fontán, al igual que Emilio Larraya, Antonio Alonso, entre otros asociados, firmaron como garantes con su propio patrimonio, de los primeros créditos tomados por la Cooperativa para crecer. Y lo hacían porque estaban convencidos no sólo de que la Cooperativa iba a crecer, sino que Batán iba a crecer. Tanto optimismo los llevó a dejar sentado en Actas, el compromiso formal que cada asociado de la Cooperativa debería asociar nuevos vecinos, para participar del emprendimiento.
Contra muchos pronósticos, la realidad le dio la razón a ese optimismo: en 1951 se habilitó el generador y comenzaron a consumir energía eléctrica los primeros usuarios. El motor era un Mercedes Benz de 140 H.P., 6 cilindros, Diesel marino, que funcionaba junto a un generador de corriente alternada, Siemens Schuckert, de 50 KW, 380/20 a 1000 revoluciones por minuto. Este generador no era nuevo, por lo que no era fácil lograr que funcionara siempre correctamente. En aquella época los equipos técnicos que se compraban, generalmente en el extranjero, no traían instrucciones, ni catálogo de repuestos y asesoramiento, ni garantía; había que darse maña, y así lo hicieron los hombres de la Cooperativa. Tanto los Consejeros y asociados como los primeros empleados, estaban acostumbrados a asumir funciones de lo más diversas. Con tal de que las cosas anduvieran bien, Emilio Larraya o Carlos Martínez, eran capaces de irse a cualquier lugar en camión a buscar repuestos, e inclusive a pedir prestado otro motor cuando el propio tenía problemas. También es recordado el empeño que ponían otros asociados, como Carlos Ferrario, Tomás Galera, Tomás Casaliggi, que sin cobrar un peso trabajaban a veces a la par de los empleados de la época, al igual que Francisco Trenco, que era un hombre de una gran capacidad técnica y mecánica, para solucionar problemas; y muchos más como, Alfonso Montiel, Juan Moyano, Teodoro Machado y otros, que iremos recordando en nuestro relato. El primer empleado de la Cooperativa fue el Sr.Mignini, mientras que las primeras líneas de cableado fueron ejecutadas por la firma Cartotto y Ferrari, que fue contratada para ese fin. Esta firma, integrada como es de suponer por Eduardo Cartotto y Jacinto Ferrari, era también la que realizaba el mantenimiento de los equipos de la Cooperativa hermana que había en aquella época en Estación Chapadmalal. Poco después se incorporó a trabajar como jefe de la Usina el señor Enrique Lattanzi, que pasó a hacerse cargo también del tendido de nuevas líneas de cableado. El señor Cartotto (de quien todos guardan un cariñoso recuerdo), siempre siguió colaborando en forma desinteresada prestando su asesoramiento técnico. Entre lo que son colaboraciones también hay que nombrar al Ingeniero Cavalotti, quien confeccionó los primeros planos de la red eléctrica.
LOS PRIMEROS PASOS
Con respecto a las finanzas, también se justificaba el optimismo, ya que, cuando en la Asamblea de 1951, se revisan los primeros números, el contador Forcada explica a los presentes que en muy poco tiempo de funcionamiento de la Usina, con escasos usuarios conectados, ya se habían equilibrado las entradas con los gastos. Así vemos que, cumpliendo los primeros objetivos, ya se planteaban otros nuevos. Lo más importante era crecer en número de usuarios para lograr una mayor autonomía económica, para lo cual se comenzó a pensar en extender el servicio al barrio "La Avispa". A medida que se iban conectando usuarios, los vecinos veían los beneficios de la energía eléctrica, y cada vez eran más los interesados.
Ya en 1953 el presidente José Fontán mostraba orgulloso en un informe que, el capital inicial, proveniente de la suscripción de acciones, había sido elevado de $ 19.850.- a $ 157.800.-. Todo esto no había sido fácil ya que el producto de los primeros cobros por servicio eléctrico, apenas alcanzaba a cubrir los gastos y no se llegaban a saldar las deudas contraídas cuando se creó la Institución. Pero aún así se salió adelante. En el camino hubo críticas, algunas realmente constructivas que ayudaron con el cambio de opiniones a consolidar todo lo hecho, y otras (ya en aquella época) que sólo buscaban sembrar discordia y destrucción. Sobre ésto nos gustaría citar textualmente unas palabras del señor Juan Triana, un activo asociado de la Cooperativa que dijo en una Asamblea, "...que todos los que tengan algo que decir, es aquí el lugar donde deben hacerlo, y no en los boliches (...)se debe hablar valientemente para corregir errores si los hay y no perjudicar a la Cooperativa difamando a los que sinceramente trabajan para su progreso...". Con respecto a los errores, evidentemente se cometieron algunos, pero hubo casos en que tuvieron un final feliz. Por ejemplo, en el inicio de la Cooperativa, por falta de conocimiento, se habían comprado más materiales de los necesarios para ponerla en funcionamiento. Bien, con esos materiales sobrantes se pudo construir la tan ansiada línea al barrio "La Avispa", que además contó para su ejecución con el aporte de vecinos del lugar, principalmente los señores Lino Sabugal y Toribio Videla, y también Díaz, Rosato, González y Nepomuceno. Esto llenaba de optimismo a los cooperativistas, cuya preocupación más importante pasó a ser aumentar la cantidad de usuarios conectados, con el fin de poder bajar el precio del Kw. En ese entonces la Cooperativa se había asociado a la FACE, una institución que aún hoy sigue agrupando a las Cooperativas eléctricas, lo cual le facilitó la obtención de información y materiales a precios más bajos.
LOS PRIMEROS TROPIEZOS
En Noviembre de 1953 se debió reparar por completo el generador lo que ocasionó nuevos gastos. Luego se fueron conectando nuevos usuarios, tanto que se comenzó a saturar la capacidad del motor generador. Los problemas técnicos fueron cada vez mas frecuentes, debiéndose recurrir, durante un tiempo a un motor prestado, un Thornycroft, suministrado por el entonces Director de la Escuela Industrial de la Nación, Sr. Angel Manelli. Después se volvió a poner en servicio el motor de la Cooperativa pero al poco tiempo quedó fuera de servicio y Batán se vió nuevamente sin suministro de energía por algún tiempo, hasta que unos meses después se consiguió arrendar uno a la Provincia de Buenos Aires (proveniente de la ciudad de Chivilcoy), hecho que nos cuenta en un apartado, el entonces tesorero de la Cooperativa, Don Carlos Martínez. Pero estas soluciones eran parciales. Era evidente que frente al crecimiento de la localidad, había que buscar una fuente de energía más importante y segura, y así se pensó en conversar con la empresa estatal "Agua y Energía".
Pronto se iniciaron las negociaciones, para traer la electricidad de la flamante Central termoeléctrica "9 de Julio", que aún hoy funciona en la zona del puerto de Mar del Plata. Estas gestiones fueron llevadas a cabo por Don Emilio Larraya (para ese entonces Presidente de la Cooperativa) y Don Carlos Martínez, junto con empresarios del sector de la piedra, especialmente el Señor Rómulo Soncini quien fuera Gerente de la cantera Yaraví. En un recuadro aparte transcribimos textualmente el maravilloso relato que el Sr. Soncini hace de la entrevista que ambos mantuvieron con el entonces Interventor de Agua y Energía, el Almirante Frola, ya que es mejor el testimonio directo de la voz de los protagonistas para ver cómo eran las cosas en ese entonces.
A partir de allí la principal preocupación de los cooperativistas pasó a ser, cómo conseguir los recursos económicos para afrontar el pago a Agua y Energía, de la ampliación de la línea, para el cual había un plazo de tres años. Estos trabajos iban a significar un enorme esfuerzo para la Cooperativa, pero era un desafío muy importante que iba a consolidar una fuente de energía abundante y segura para una localidad en crecimiento. Si bien hubo ciertas resistencias a asumir ese compromiso, que iba a traer implícito mayor esfuerzo de parte de los asociados, primó la idea de progreso y de mirar hacia el futuro.
Las negociaciones con "Agua y Energía" prosiguieron con una serie de reuniones mantenidas en Buenos Aires, por el Presidente y el Tesorero de la Cooperativa con directivos de la empresa estatal. Pero hubo demoras, en parte por lo complicado de las tramitaciones, en una época en que las comunicaciones no estaban tan desarrolladas como en la actualidad, y en gran parte también por los terribles sucesos del País, en el año 1955. Prácticamente todas las negociaciones mantenidas con el Almirante Frola, obviamente quedaron relegadas ante la caída del gobierno, y hubo que comenzar de nuevo. Después de arduas gestiones ante las nuevas autoridades, el contrato con la Dirección de Agua y Energía se firmó el día 28 de Octubre de 1955. En ese convenio la Dirección de Agua y Energía se compromete a construir 17 Kilómetros de líneas aéreas para 33.000 volts., 9 sub-estaciones de transformación, con un total de 1075 Kw. y 2 Km. de línea de baja tensión, de 3 x 50 x 25 mm2. para suministrar corriente trifásica. La Cooperativa por su parte se compromete a aportar la suma de $ 150.000, constando en el contrato la garantía personal de Don Emilio Martín Larraya.
UNA NUEVA FUENTE DE ENERGIA
Con la nueva fuente de energía, inaugurada el 14 de Agosto de 1956, se termina en parte con la difícil situación económica de la Cooperativa, lográndose los primeros excedentes. El viejo motor fue reparado totalmente y vendido a la Cooperativa del pueblo "Las Perdices", de la Provincia de Córdoba. Por esa época es nombrado el Señor Oscar Chaulet, para trabajar como jefe del tendido eléctrico, en reemplazo del Sr.Lattanzi que tomó otros rumbos, para volver unos años después.
Al poder satisfacer plenamente la necesidad de energía eléctrica de los usuarios, aumenta el consumo, y al mejorar el servicio, en regularidad y en calidad (ya no se veía sujeto a los avatares de aquel motor), también mejoran las cobranzas. Inclusive se logra el primer gran consumidor industrial, la Cantera Oro Negro.
Junto a la mejora del servicio y la situación económica, llega el reconocimiento institucional, de parte de autoridades. En la Asamblea del año 1958, en representación de la Municipalidad de General Pueyrredón, firma el libro de asistencia el mismísimo Teodoro Bronzini, el Intendente más recordado de la Historia del Partido de General Pueyrredón. En ese mismo año comienzan las gestiones para vender la antigua casa de los cuidadores, con el fin de iniciar una nueva construcción de lo que iba a ser el actual edificio de la Cooperativa. Se realizan nuevas extensiones a grandes consumidores, el frigorífico del Sr.Mozzatti, y la Destilería Agric.Oil.
OTRAS INQUIETUDES Y PROYECTOS
El aumento de los ingresos de la Cooperativa y su solidez económica, permiten pensar en nuevos proyectos. El consumo de energía eléctrica crecía a buen ritmo, y la estructura de la Cooperativa también, incorporando más personal, cuyo encargado era por esos años el Sr. Fernando Risso, jefe de la Usina, que como ya era habitual al que ejercía ese cargo, vivía en las instalaciones de la Cooperativa.
En 1961 se había formado en Batán un Consorcio Telefónico presidido por el Sr. Rómulo Soncini y cuyo tesorero era el Sr.Santiago Román, hombres que también estaban vinculados a la Cooperativa Eléctrica. Ese año la Cooperativa le vende parte de su inmueble al Consorcio Telefónico, con el fin de instalar una Cabina Pública, luego de lo cual ambas instituciones comienzan a estudiar la posibilidad de instalar el servicio telefónico en Batán.
En ese mismo año, pensando en invertir productivamente los excedentes económicos que se estaban obteniendo, se comienza a proyectar una línea de alumbrado público sobre la ruta 88. Esta era una gran preocupación de los habitantes de Batán, ya que el núcleo urbano comenzaba a ser importante. El proyecto contemplaba la posibilidad de instalar un foco cada cien metros, desde "El Americano" hasta la entrada a "Los Ortiz".
El proyecto de Alumbrado Público recibe el beneplácito de la Municipalidad de General Pueyrredón, en ese entonces encabezada nuevamente, por Don Teodoro Bronzini, que a través del Sr. Cicalese, se ofrece a financiar parte de la obra. Finalmente el Alumbrado fue inaugurado el 25 de Mayo de 1963, cuando se encendieron por primera vez los 78 focos, que iluminaban la Ruta 88, como estaba previsto, desde "El Americano" hasta la entrada de "Los Ortiz", insumiendo los trabajos una inversión de $ 400.000 moneda nacional. Esto fue todo un acontecimiento en Batán, ya que esas luces cambiaron la fisonomía de un pueblo que ya empezaba a mostrarse como un futura ciudad.
Ese mismo año la Cooperativa y el Consorcio Telefónico deciden de común acuerdo, que sea la misma Cooperativa Eléctrica la que se haga cargo de las actividades telefónicas. Entonces se resuelve dejar sin efecto, la venta de parte del inmueble al Consorcio Telefónico. Ante este hecho fue necesario cambiar el estatuto original, cosa que se hizo en la Asamblea del 29/09/63, incluyendo en el nuevo estatuto, la posibilidad de brindar nuevos servicios, además de la electricidad, y de paso cambiar la denominación de la Institución, ya que la primera era demasiado larga y engorrosa para incluir en los documentos, por lo que pasó a llamarse "Cooperativa de Electricidad y Servicios Públicos de Batán Ltda.".
LLEGA EL TELEFONO
El 9 de Julio de 1964 se firma el primer convenio con STANDARD ELECTRIC ARGENTINA, por el cual se adquirió una Central Telefónica para 70 aparatos, con sistema "Pentaconta", que en ese momento era la tecnología más avanzada que existía. La firma de este contrato fue un compromiso muy grande para la Cooperativa, en lo económico, por lo que hizo falta coraje para afrontarlo, no sólo de parte del Consejo de Administración, sino también de parte de varios vecinos que firmaron ese contrato como codeudores o garantes. La Cooperativa avanzaba pero estos vecinos, dando su aval en una compra tan importante, fueron protagonistas directos de este avance, por lo que vale la pena nombrarlos a todos: por la Cooperativa firmaron, Emilio Larraya, Carlos Martínez y Francisco La Rocca, Presidente, Tesorero y Secretario, respectivamente, y como codeudores firmaron, Santiago Román, Rafael García Mata, Rómulo Soncini (por Cantera Yaraví), Vicente Ferrari, Carlos Viterales (por Dazeo Hnos.), Francisco Haro (en representación de la vieja Cooperativa de Consumos Batán), Alfredo Lizio, Antonio Gruce (el inolvidable Dr.Gruce), Zenón Sperber, Juan Fumuso (por el Aero Club Mar del Plata), Fermín Angelini, Mario Sánchez y Gerónimo Rosato.
Es notable ver hoy, que cuando se iniciaron las gestiones para instalar la central telefónica, se hizo con el espíritu solidario de dar un servicio más a la comunidad, sin tener clara conciencia del gran paso adelante que se estaba dando. Pero a pesar de que en esa época se desconocían las enormes posibilidades de desarrollo que tenía la actividad telefónica, la intuición de nuestros cooperativistas los llevó a avanzar en un proyecto, que como no podía ser de otra manera, también fue discutido en sus inicios. El desafío era bastante parecido al que actualmente afronta la Cooperativa, frente al nuevo siglo y la nueva Revolución Tecnológica. Una coyuntura en la que es necesario asumir compromisos que muchos no comprenden, como la expansión de la fibra óptica o el servicio de Internet, pero que es necesario desarrollar. En aquel tiempo muchos consideraban el teléfono como un artículo de lujo, o demasiado moderno, o tal vez innecesario para quienes tantos años habían vivido sin él. Hoy, treinta y cinco años después, el teléfono es un elemento de primera necesidad y casi todas las familias de Batán y la zona, lo tienen. Esto no puede sino enorgullecernos porque fué la visión de futuro de aquellos hombres, quienes con esfuerzo y con ajena incomprensión a veces, sentaron las bases para este presente.
Con la firma del contrato con Standard Eléctric, comenzó una nueva historia para la Cooperativa, que no fue sencilla, ya que tras muchos inconvenientes relacionados principalmente con la ejecución de obras de cableado telefónico, la Central recién pudo ser habilitada el 25 de Mayo de 1969.
TIEMPO DE CAMBIOS PARA BATAN
Mientras tanto la actividad eléctrica seguía creciendo. Acompañando la evolución del pueblo de Batán, se tendían nuevas líneas, se abastecía a un número cada vez más importante de usuarios y brindando un mejor servicio. Pero en la segunda mitad de la década del sesenta iban a aparecer algunos problemas, ya que la cantidad de usuarios no era aún la suficiente como para sostener el costo de una red eléctrica tan extensa. En esa época Batán era una zona casi rural, y la densidad de población era todavía escasa. Era necesario un tendido de líneas muy grande, que en su mayor parte pasaba frente a terrenos baldíos, y que era muy costoso mantener, para llegar a darle servicio a muy pocos abonados. Esa era la causa por la cual "Agua y Energía" y "D.E.B.A."(Dirección de Energía de la Provincia de Buenos Aires), nunca habían mostrado un gran interés por hacerse cargo del servicio en nuestra localidad. Pero a fines de la década del sesenta, cuando ya la Cooperativa había realizado un muy importante trabajo de inversión en redes y equipos, las dos empresas estatales comienza a ver a Batán con otros ojos, interesándose en este mercado. Así, mientras el Consejo de Administración, encabezado por Don Emilio Larraya, iniciaba gestiones para poder bajar el costo del Kw., muchos comienzan a ver la posibilidad de que el servicio eléctrico pase a "Agua y Energía" o a "D.E.B.A." Lamentablemente, a pesar del progreso al que se había llegado con el desarrollo de la energía eléctrica, en el año 1969, ante la imposibilidad operativa de poder bajar el precio del Kw., en la Asamblea Anual Ordinaria, correspondiente al período, prevaleció la moción de considerar la venta de la Red Eléctrica a "Agua y Energía". Cabe aclarar que para ese entonces ya eran 506 los usuarios del servicio, y que la Red de cableado era de 27.000 metros.
LA ELECTRICIDAD PRODUJO BENEFICIOS ADICIONALES
Además del avance técnico, hubo mejoras en el Alumbrado Público de la Ruta, al ser reemplazado por columnas con luminarias de mercurio, de una mayor capacidad, mientras que se había extendido el alumbrado a las calles internas de Batán, tanto en la zona más céntrica como en el barrio La Avispa. Todo esto demuestra que la actuación de la Cooperativa en la gestión de la energía eléctrica, fue más que progresista, y permitió un crecimiento y beneficios para la comunidad en otras áreas, no solamente en alumbrado público y teléfonos. En el área Salud, se habilitó una ambulancia para trasladar enfermos de emergencia a Mar del Plata, una impecable Estanciera IKA. El mismo vehículo fue cedido en numerosas oportunidades al Puesto de Vigilancia Policial, cuyo jefe era el Suboficial Mayor Abel Etchegoyen. El edificio de la Cooperativa también fue un beneficio para la localidad ya que en él se realizaban las reuniones de otras Entidades como la Sociedad de Fomento y la Cooperadora Policial.
EL TRASPASO DE LA ENERGIA ELECTRICA A AGUA Y ENERGIA
Si bien, desde un principio la Cooperativa hizo todo lo posible por desarrollar al máximo el servicio eléctrico (como ya lo vimos), llegada esta coyuntura tan difícil, la mayoría de los asociados y también el Consejo de Administración creyeron conveniente aprobar la venta de la Red Eléctrica a "Agua y Energía", lo cual se hizo, después de arduos debates, en la Asamblea General Extraordinaria del 5 de Abril de 1970. La mayoría de los asociados estuvo de acuerdo con ese traspaso, principalmente, porque esa venta le dejaría a la Cooperativa un importante beneficio económico para utilizar en nuevas obras. Algunos antiguos asociados, se opusieron en un principio, porque pensaban que la Cooperativa dejaría de existir, al perder su servicio más importante. Entre estos asociados se encontraba quien había sido el primer Presidente, Don José Fontán, inspirado ante todo por su amor a la Institución. Esta forma de ver, muestra la escasa importancia que mucha gente le daba al servicio telefónico, que para esa época ya estaba funcionando con casi cincuenta abonados, y empezaba a vislumbrarse un gran futuro. En esa Asamblea fue preocupación de Don Emilio Larraya tratar de explicar a los asociados que la actividad telefónica iba a crecer y que valía la pena invertir esfuerzos en ella. Los cambios de opiniones fueron bastante acalorados en aquellas jornadas, en las que todo el pueblo de Batán mostró un gran espíritu participativo. Se recuerda un papel muy activo en las Asambleas, de asociados como Ubaldo Carnaghi, Pedro Ibars, Pomar Varela, Francisco Haro, Toribio Videla, José Federico, Agapito Santucho, Ladislao Santucho, Pascual Videla, Pedro Basso y muchos más.
LA TELEFONIA EN MARCHA
Como dijimos, había costado mucho poner en funcionamiento el servicio telefónico en Batán. Hasta la fecha de su inauguración, en la localidad había solamente una Cabina Pública que inicialmente funcionaba en la Estación de Servicio Y.P.F. (que durante muchos años fue propiedad de Don Emilio Larraya) y luego en las oficinas de la Cooperativa, atendida por Zulema Lattanzi y Marta Etchegoyen. Esa línea telefónica funcionaba conectada a la Central de Entel (para quienes no recuerdan, la empresa de Teléfonos del Estado) del Paraje "Los Ortiz", que muchos años atrás había tendido un cable, de un Par, a la zona, pero no tenía interés en aumentar el servicio en cantidad de líneas. Cuando comenzó a funcionar la primera Central Telefónica de la Cooperativa, lo hizo con un plantel exterior de 5.000 metros, con cable bajo plomo, que era un cable con circuitos de cobre separados con papel, revestido con plomo (muy difícil de trabajar). Tenía un tramo que llegaba hasta el Aero Club y otro que llegaba hasta la Cantera Dazeo. Este cableado fue instalado por personal de la Standard Eléctric, y por personal de la Cooperativa, principalmente por Enrique Lattanzi que había vuelto a Batán en 1965. A partir de la inauguración de esta Central, la Sra. Lattanzi y la Sra.Etchegoyen (que como todos saben, aún trabaja en la Cooperativa), pasaron a desempeñarse como "operadoras", un trabajo bastante complicado. El abonado que tenía que hablar a Mar del Plata debía llamar a la Cooperativa, para que las operadoras lo comunicaran con la Central Mar del Plata, donde otra operadora lo vinculaba al destino solicitado. Lo mismo pasaba con las llamadas locales. En ese momento las comunicaciones con Mar del Plata y con el resto del país salían por un solo canal, esto es, sólo podía hablar a Mar del Plata un abonado a la vez. Esto obviamente era muy engorroso, ya que por ejemplo mientras la fábrica Palmar, hacía una cantidad de llamadas todos los demás abonados tenían que esperar. El abonado que debía hacer una llamada, avisaba a la operadora, y cuando se desocupaba la línea la operadora lo comunicaba. A veces un abonado pedía una comunicación a las 8 de la mañana y la misma recién se establecía a las 2 de la tarde, cosa que era motivo de alguno que otro enojo.
UN SERVICIO MENOS, PERO MUCHOS MAS PROYECTOS
Mientras la telefonía empezaba a funcionar, la Cooperativa se preparaba para el traspaso de la energía eléctrica a Agua y Energía, pero lentamente y estudiando cada paso. Si bien dicho traspaso había sido aprobado por asamblea en Setiembre de 1970, recién se hace efectivo en 1973. Esto quiere decir que se hicieron las cosas sin ningún apuro justamente para poder negociar las condiciones con tranquilidad, y estudiar las posibilidades de inversión de la suma que iba a ingresar por esa venta. Eran varias las posibilidades que se estaban estudiando a ese fin; la principal era la ampliación de la Central Telefónica; otro viejo proyecto era la instalación de Cámaras Frigoríficas para la zona; también se propuso construir un Destacamento Policial; pero la idea que generó más entusiasmo fue la del Sr. Juan Aurelio Fernández, en ese entonces Presidente de la Sociedad de Fomento Batán, proponiendo la compra de una fracción de tierra con el fin de hacer un campo de deportes y recreación.
LA PREOCUPACION POR LA SEGURIDAD
El tema del Destacamento Policial era una gran preocupación de Batán desde que el Suboficial Mayor Etchegoyen había sido trasladado a la Seccional IV, quedando un vacío en la zona en el tema de seguridad. Esto motivó numerosas gestiones de las Entidades Vecinales de Batán, incluyendo viajes a La Plata de dirigentes de la Cooperativa, buscando lograr la reincorporación del querido Etchegoyen a Batán. Desde hacía algunos años funcionaba en la localidad, en un edificio donado por toda la comunidad de Batán, la delegación de Policía Caminera, pero ésta no tenía ingerencia en la seguridad del pueblo sino que se dedicaba exclusivamente al control de la Ruta, especialmente atendiendo el tema del cuatrerismo. Una de las propuestas que se manejaban en aquella época era la de extender las funciones de la Policía Caminera a la seguridad y vigilancia del pueblo. Felizmente Etchegoyen volvió a Batán poco tiempo después solucionando los problemas, pero el Destacamento recién empezó a funcionar unos años mas tarde. Hasta ese entonces el Destacamento funcionaba en la casa de Don Etchegoyen.
LA NUEVA ETAPA
Todas estas ideas y propuestas que surgían en reuniones y Asambleas de la Cooperativa, comienzan a encontrar su cauce cuando, después de muchos debates, el día 2 de agosto de 1973, se firmó el traspaso de la Red Eléctrica a la empresa “Agua y Energía”, mediante un decreto de la Municipalidad, firmado por Don Luis Nuncio Fabrizio.
La Cooperativa percibió por el total de la venta de la Red Eléctrica, la suma de 328.690 pesos (Ley 18.188) que se decidió invertir de la siguiente manera: compra del campo de Deportes 120.000 pesos (Ley 18.188), colaboración con la construcción de un destacamento policial 20.000 pesos (Ley 18.188), adquisición de una camioneta para la Cooperativa, 20.000 pesos (Ley 18.188), y ampliación de la actividad telefónica 80.000 pesos (Ley 18.188) y el resto en inversiones en terrenos que luego se destinarían a donaciones al Consejo Escolar y otros organismos. La asignación de estos fondos no fue casual sino que respondía a un auténtico plan de desarrollo de la zona, para lo cual se pensaba en la educación y el deporte para las nuevas generaciones y en el teléfono como un gran incentivo para el crecimiento de las actividades comerciales e industriales. Este plan fue consensuado con las otras Instituciones de la zona, como la Sociedad de Fomento, y el Club Juventud Unida de Batán, cuyo Presidente en aquellos años era Don Enrique Lattanzi.
Luego de la venta de la Red Eléctrica, la Cooperativa pasó a darle un gran impulso a la actividad telefónica, tratando de mejorar el servicio. Ya en Julio de 1972, se había hecho la primera ampliación de la Central para 26 abonados, incluídos 2 teléfonos públicos. Poco después, en Agosto de 1972, se compró el terreno lindero al edificio de la Cooperativa, al Señor Marcelino Fernández, con el fin de instalar nuevos equipos de enlace con Mar del Plata. En el año 1974 se compró una nueva Central Telefónica que permitió dar servicio a más abonados, y se amplió a cinco líneas la capacidad del enlace a Mar del Plata. Estas líneas se iban habilitando una por año.
Mientras tanto se seguían brindando otros servicios; desde 1971 funcionó en el edificio de la Cooperativa el Registro Provincial de las Personas, poco después, el servicio de Correos, y en 1973 el edificio donde actualmente está el Centro de Jubilados se cede a la Escuela de Educación Especial n°509, creada por el Ministerio de Educación de la Provincia, tras una gestión del Consejo de Administración de la Cooperativa. Mientras tanto, se sigue prestando el servicio de ambulancia para emergencias. Así la Cooperativa seguía cumpliendo con su función social, propia de sus fines solidarios y cooperativos. El año 1979 fue de gran esplendor para la Cooperativa, con un importante desarrollo en el área cultural, educativa y deportiva, ya que se cumple con todas las metas del plan de inversiones aprobado tras la venta de la Red Eléctrica, y se celebran los 30 años de vida de la Cooperativa, realizando campeonatos deportivos y actos diversos, en el llamado Campo Polideportivo Batán. Ese año se donan a la Provincia los terrenos para que la Escuela 509 tenga su propio edificio en calle 35 A y Colectora, donde se encuentra actualmente. El edificio dejado libre por la Escuela 509, pronto es asignado a la Escuela Municipal de Artes y Oficios N°7, otro viejo proyecto de la Cooperativa (aunque recién se habilita en 1981). También se inaugura la Biblioteca Pública Municipal de Batán en otra dependencia de la Cooperativa, con todos los gastos a cargo de la misma. El local cedido es el que actualmente ocupa la Secretaría de Calidad de Vida de la Municipalidad de General Pueyrredón.
Ese mismo año sucedió un hecho que mas tarde va a ser muy importante para la historia de la Cooperativa; se cursan las primeras notas al SPAR tratando el tema del Agua Potable para Batán.
LA TELEFONIA Y LOS CAMBIOS TECNOLOGICOS
En 1980, la empresa estatal ENTEL anuncia el plan de obras destinadas a organizar la Red Telefónica del país implementando el Telediscado Directo Nacional (hoy conocido como DDN), ya que hasta ese momento las llamadas de larga distancia seguían saliendo por operadora. La Cooperativa inmediatamente se pone en contacto con la empresa estatal con el fin de adecuarse al nuevo sistema. Muy pronto comienzan las gestiones ante Standard Eléctric para comprar los equipos necesarios para integrarse al nuevo sistema. Al año siguiente se habilita el Telediscado pero esto trae nuevos inconvenientes ya que aumenta enormemente el tráfico de llamadas, y comienzan a ser escasas las líneas de conexión a Mar del Plata. Además continuamente se hacían más extensiones de líneas. En el '82 se llegó al Parque Industrial, hasta la fábrica Argenbel, extendiendo también, la línea que llegaba a Colinalegre. El 24 de Octubre de 1983 se habilita una obra muy importante como fue la extensión a la Unidad Penitenciaria, donde se llega con 34 líneas.
En 1983 se firma el contrato con Standard Eléctric para ampliar la capacidad de circuitos de enlace para larga distancia en la Central Telefónica Automática Pentaconta, elevando a 34 el número de líneas, 16 de entrada y 18 de salida; el equipo que se compró para ese fin fue un PBA1. Todo esto mejoró las comunicaciones, por lo que fué necesario adecuar las condiciones del plantel exterior de cableado, reemplazando los viejos cables bajo plomo (que aún llegaban al Aero Club y a Estación Chapadmalal), por cable autosuspendido. Pero nuevamente aparecen problemas. En 1984 algunos robos de cable en el enlace con Mar del Plata, producen interrupciones en las comunicaciones, por lo que se empieza a estudiar la posibilidad que dicho enlace se haga por sistema de radio. En 1984 se comienzan a instalar en todo Batán, teléfonos públicos tipo alcancía para tener acceso las 24 horas al telediscado. Con el aumento de la cantidad de abonados y el avance de la tecnología, se fue haciendo necesario adecuar la parte administrativa a ese crecimiento, por lo cual, en 1984, se compró la primera computadora destinada a la administración.
En Febrero de 1986 la empresa Standard Eléctric se fusiona con Siemens, que así comienza a ofrecer nuevas tecnologías. La primera operación que se hace en este sentido es la ampliación de la Central en 100 líneas. Digamos que fué la última ampliación porque la vieja Central Pentaconta, después de casi 20 años ya estaba terminando su ciclo. Tras estudiar minuciosamente las posibilidades, el 7 de Octubre de 1987 se firma el contrato por la compra de una Central Telefónica totalmente nueva. La Central es la SDE de tecnología Siemens, que aún hoy, luego de varias ampliaciones y reacondicionamientos técnicos, sigue prestando servicios. Con la instalación de esta Central Digital, la Cooperativa (en lo que hace a telefonía) empieza a parecerse bastante a lo que es en la actualidad, o mejor dicho, a lo que fué hasta 1998, ya que cuando finalicen todas las obras que están en curso, nos vamos a encontrar frente a un cambio tecnológico revolucionario en la prestación del servicio telefónico. Esta nueva Central SDE es totalmente electrónica ya que se opera desde una Computadora, y en general su funcionamiento es mucho más rápido y seguro que la anterior. Para dar un ejemplo, en la vieja Central Pentaconta, los medidores de pulsos de cada abonado, eran mecánicos, por lo que llegado el día de la facturación, había que tomarle una fotografía a cada medidor (ver foto) para que quede como comprobante de los pulsos facturados, mientras que con la Central Digital, los consumos se toman de la Computadora, y por medio de un disquette se pasan al sistema de facturación. También desde la computadora, la nueva Central permite realizar todas las operaciones de conmutación, control de tráfico de las líneas troncales, y muchos servicios para el abonado, incorporándose también el DDI, Discado Directo Internacional.
A pesar de todos los adelantos que permitió la Central SDE, aún faltaba mucho; en 1989 se empieza a encarar con decisión el tema de la Telefonía Rural. Se firma un contrato con la empresa Eletec (que luego pasó a llamarse Asistencia Técnica) por el cual ésta se compromete a construir una antena de 42 metros de altura en parte del predio del Sr.Julio Zanatelli, y la Cooperativa se compromete a comercializar el sistema en la localidad, lo que se hizo con tanto éxito, que hoy funcionan en toda la zona, nada menos que 125 teléfonos rurales. Estas líneas telefónicas no salen por cable, precisamente por eso se instalan en el campo, en zonas donde es imposible llegar por medio de cableado ya que el tendido de tantos metros sería antieconómico. El funcionamiento de estas líneas es por un equipo de radiofrecuencia junto a una antena que se instala en el domicilio del abonado; ese equipo lo vincula con la Central Rural que lo comunica con toda la Red Telefónica Nacional. Este servicio es un verdadero orgullo para Batán, ya que ha permitido ampliar notablemente el área de asistencia del servicio telefónico en lugares como Paraje El Boquerón, donde el núcleo urbano existente estaba incomunicado. Además el hecho de llevar ya casi diez años brindando este servicio, le ha permitido a la Cooperativa ir perfeccionando la parte técnica y lograr mejoras comparativas para poder competir en precio y en calidad.
A partir de 1991 se conecta el nuevo sistema de enlaces con el CAI (Centro Automático Interurbano), que nos comunica con Mar del Plata y con el resto del país. El nuevo enlace ya no era por cableado sino por un sistema de Radio que salía desde la antena que está en la sede de la Cooperativa. Este Radio era analógico y funcionó hasta el año pasado, cuando fue reemplazado por un Radio Digital que sale desde la nueva antena instalada también en el predio cedido por el señor Zanatelli, frente a la entrada del Circuito de Canteras, en el kilómetro 14 de la Ruta 88. Con esto se pudo completar la posibilidad de tener líneas totalmente digitales, ya que, si bien hacía varios años que se contaba con la Central Digital, recién con el Radio Digital se pudo completar el sistema. Las diferencias de las comunicaciones analógicas con las digitales son bastante sensibles, y se basan en el sistema de señalización. La diferencia más perceptible está en el discado, que era mucho más lento cuando estaba el sistema analógico. El sistema de comunicación digital también permite mejorar la calidad del sonido y facilita la transmisión de datos por Fax, y además es indispensable para las comunicaciones vía modem, tan importantes en el caso de los bancos y empresas que tienen filiales en otras localidades, y especialmente para los usuarios de Internet.
LAS NUEVAS PREOCUPACIONES PARA BATAN: AGUA POTABLE Y GAS NATURAL
Ya dijimos que las gestiones para obtener el Agua Potable para Batán, comenzaron en 1979, por lo que desde esa época hasta Febrero de 1995 cuando se abrieron los primeros grifos, podemos decir a riesgo de ser redundantes que mucha agua había corrido bajo el puente. En el '83, funcionarios del SPAR visitaron Batán y se realizaron los estudios preliminares que permitieron determinar provisoriamente, un lugar para la perforación y extracción del agua y la ubicación del tanque. A partir de ese estudio, en Mayo de 1984, la Cooperativa compra los terrenos destinados a la construcción del tanque de Agua. Después de 1985 prosiguen las gestiones ante el SPAR, pero la Cooperativa comienza a manejar con extrema cautela el tema ya que, si bien estaba interesada en hacer la obra, el Consejo de Administración estimaba que no estaban las condiciones financieras bien claras. Al mismo tiempo, se suman a las gestiones las instituciones vecinales de Batán, la Cooperativa, la Sociedad de Fomento, la Municipalidad y el SPAR, llegando a un acuerdo en 1991, por el cual la Cooperativa se hace cargo de las cobranzas y la administración del servicio, y el SPAR se compromete a ejecutar la obra. El tema como sabemos tuvo muchas dificultades en el camino, ya que la empresa Pavitec S.R.L., que había recibido la concesión de parte del SPAR, presentó quiebra, justo en la mitad de los trabajos, por lo que los mismos estuvieron parados desde principios de 1992 a fines de 1994, más de dos años y medio. Después de infinitos trámites, se realizó una nueva licitación que se adjudicó la empresa Coarco, la cual oficialmente terminó la obra en 1995. Lamentablemente el tiempo que la misma había estado inactiva y los numerosos errores cometidos por la empresa Pavitec, terminaron dejando una obra en muy malas condiciones. Así fué que en Febrero de ese año, la Cooperativa recibió de manos del SPAR, la Red de Agua Potable, para hacerse cargo de su administración. Todos podemos recordar los innumerables problemas que tuvo que afrontar la Cooperativa con la Red de Agua cuando comenzó a administrarla: roturas de caños, reemplazos de materiales defectuosos, y los lógicos reclamos de los vecinos por las permanentes pérdidas. De todos modos, con una estructura pequeña, una camioneta, tres empleados y herramientas básicas, la Cooperativa pudo solucionar todos los problemas, poner en funcionamiento la Red de Agua, eliminar todas las pérdidas y lo que es más importante: cuando se devolvió al SPAR, en Marzo de 1997, había 700 usuarios conectados al servicio.
Respecto al Gas Natural, las gestiones comenzaron en 1987. En Agosto de ese año, el Imdur invita a la Cooperativa a estar presente en el Acto de apertura de sobres para la licitación de la extensión del gasoducto a Batán, por lo que el Consejo de Administración designa a los Consejeros, Mario Oscar Sánchez y Francisco Borges, a la sazón, Vicepresidente y Síndico respectivamente, a participar del Acto. Este hecho pese a ser totalmente protocolar, es muy importante en la vida de la Cooperativa, porque significó un reconocimiento de la Municipalidad a la trayectoria de la Cooperativa como Entidad capacitada para llevar adelante la gestión del Gas Natural en Batán. Poco después la Cooperativa comienza a mantener diversas reuniones con funcionarios de Gas del Estado, con empresas proveedoras de materiales para redes de gas y con diversas personas e Instituciones relacionadas con el tema del Gas Natural. El Consejo de Administración nombró una sub-comisión destinada a tratar el tema, integrada por los Consejeros Julio Zanatelli, Francisco Borges y Emilio Oriolo, que llevaron adelante el proyecto en forma efectiva. En 1990 la Asamblea aprueba invertir parte de los excedentes del ejercicio en los trabajos del Gas Natural, poniendo así “manos a la obra”.
La Cooperativa le compró el gasoducto y la Cámara reguladora de presión (ambos construídos por Coarco) a la Municipalidad de General Pueyrredón, y en 1991, (cuando nuestra Institución era ya presidida por Don Antonio Di Vito), se firmó el contrato con la empresa Maralex para construir la Red de Distribución domiciliaria de Gas Natural en Batán. Para afrontar ese gasto inicialmente se pidió un crédito al Banco Provincia, mientras se esperaba poder contar con el aporte de los frentistas. A este respecto, había al comienzo cierta preocupación, por no tener en claro cómo respondería la gente de Batán, pero esta preocupación pronto dió paso al optimismo, ya que la respuesta de los vecinos fue excelente, al acercarse en un porcentaje bastante alto a firmar los contratos y abonar la parte correspondiente al frente de la obra. En esto ayudó también el costo relativamente bajo que tuvo la misma, que fue de $ 400.- por lote tipo, cuando en ese momento se estaban ejecutando obras en Mar del Plata con un costo de $ 1000.- por lote. También contribuyó la forma de pago dada a los vecinos que en muchos casos llegó hasta 29 cuotas. El día 18 de Marzo de 1992 se habilitó el primer medidor de Gas Natural, en una vivienda ubicada en calle 163 y 148, perteneciente al matrimonio Guerreiro; con gran emoción, Doña María Martins de Guerreiro encendió la primera llama del Gas Natural en Batán, pasando a ser los primeros usuarios de Gas Natural de la Cooperativa. Lamentablemente ya no estaba Don Emilio Larraya para presenciar aquel acontecimientos que lo hubiera hecho tan feliz; la muerte lo había sorprendido el día 11/10/90.
Inmediatamente después de terminada y habilitada la Red de Gas Natural, comenzaron los pedidos de ampliación, para llegar con el servicio a otros lugares de Batán, y la zona. Para eso la Cooperativa se constituyó legalmente como empresa constructora, haciendo los trámites correspondientes, adquiriendo los materiales, herramientas e instrumental necesarios y capacitando a su personal para realizar Obras de Gas. En esta nueva etapa, se ejecutó la ampliación de la Red de Gas a Estación Chapadmalal y Colinalegre, mas numerosas extensiones en Batán que van haciendo que cada vez más personas puedan contar con este servicio. Hoy existen en toda la zona 560 usuarios del servicio de gas, distribuidos de la siguiente manera: 33 en Colinalegre, 87 en Estación Chapadmalal y 440 en Batán.
EDUCACION PARA EL SIGLO XXI
A principios de la década del ‘80, el viejo edificio en el que había funcionado el Almacén “Casa Batán”, pasa a ser propiedad de la Cooperativa. El histórico edificio donde antes la familia Batán, y después Don Pepe Casaliggi, prestaron grandes servicios a la Comunidad desde su rol de almaceneros, fue cedido a la Escuela Provincial de Enseñanza Media N°9. Así por primera vez Batán pudo tener una Escuela Secundaria, permitiendo que muchos chicos pudieran completar su educación sin tener que trasladarse a Mar del Plata.
Cuando la Escuela Media N°9 tuvo su propio edificio, aquél otro volvió a quedar desocupado, pero por poco tiempo. Muy pronto surgió la idea de ofrecer una nueva propuesta educativa para Batán, más moderna y al alcance de las familias de nuestra localidad. La posibilidad de poner en funcionamiento una Escuela Privada Cooperativa, generó un gran interés en la Comunidad de Batán. Las gestiones correspondientes se iniciaron encabezadas por directivos de la Cooperativa y por las docentes, Miriam Sabugal y María Angela Palmisciano, responsables estas de la Planificación Pedagógica de la incipiente escuela. La Cooperativa Batán aportó aquel histórico edificio totalmente remodelado, y toda su estructura organizativa para desarrollar la propuesta. Así nació, en 1993, la Escuela Primaria Caraludmé. Desde ese año hasta la actualidad se ha ido incrementando notablemente la cantidad de alumnos, lo que muestra que en Batán, existía la necesidad de una Escuela que mirara hacia el nuevo siglo, donde hoy los chicos no sólo reciben una educación moderna, sino que se forman en un ámbito impregnado de los principios del Cooperativismo.
EL PASADO Y EL FUTURO
A quienes hicimos este trabajo nos ha sido gratificante rescatar tantas anécdotas y recuerdos de gran valor emotivo. Suponemos que los lectores tendrán sensaciones parecidas. Pero hay algo más valioso que las anécdotas: es el ejemplo de los pioneros, sus ansias de progreso, su solidaridad y principalmente su espíritu Cooperativo. Por eso en todo este relato, pomenos énfasis en mostrar que Batán no progresó por alguna voluntad individual, sino con el esfuerzo conjunto de sus habitantes, luchando codo a codo, ayudándose cuando lo necesitaban. Nuestra intención es mostrar estos ejemplos, no sólo como homenaje, sino también como proyección hacia el nuevo siglo. La obra construída por ellos ha sido lo suficientemente sólida como para trascender el paso del tiempo. Así como los pioneros fueron capaces de superar todos los inconvenientes que se les presentaron, nosotros debemos afrontar los nuevos desafíos que se plantean hoy, como la Globalización Económica y la Revolución Tecnológica, con el mismo espíritu Cooperativo que ellos. Así podremos continuar la obra que aquellos consolidaron y dejarla como legado a las nuevas generaciones.
Testimonio de Zulema Lattanzi
(hija de Don Enrique Lattanzi)
“El ímpetu de un pionero”
"Cuando Papá trabajaba en la Cooperativa, nosotros vivíamos en la casa donde estaba la Usina, era parte de nuestra rutina de todos los días. Entre los recuerdos que guardo de ese tiempo, siempre se me aparece la Escuela 7, a la que yo asistía, al lado de la Cooperativa, especialmente cuando mi Mamá me alcanzaba a través del alambrado (que separaba a la escuela de la Cooperativa) un huevo batido con leche. Papá había aprendido electricidad un poco por correspondencia y otro poco por su propio ingenio e iniciativa. Cuando dejó la Cooperativa en el '55 se fue a trabajar a la Cooperativa Sierra de los Padres, y luego volvió a trabajar en la Cooperativa Batán en el año '65, convocado nuevamente por Emilio Larraya. Era muy trabajador y emprendedor, siempre encaraba proyectos nuevos con mucho ímpetu. Fue Presidente del Club Juventud Unida de Batán. Cuando la electricidad pasó a Agua y Energía, él pasó a la empresa estatal como jefe de una cuadrilla. En una oportunidad dejó a esta gente en la zona del camino a Sierra de los Padres haciendo unos pozos para plantar postes. Cuando volvió unas horas después, no habían hecho nada. Acostumbrado a que las cosas había que hacerlas bien, tomó una pala y, al grito de "yo les voy a enseñar a hacer pozos", empezó a hacerlos él mismo, pero desgraciadamente, esta vez su ímpetu lo traicionó. El esfuerzo, la bronca y su avanzada edad, le produjeron un ataque que poco después lo llevó a la muerte. Era un pionero que vivió y murió luchando por el progreso para todos."
Zulema Lattanzi
Testimonio de Carlos Martínez Saez
“Luchas, broncas y alegrías de un Cooperativista”
Cuando comenzó el servicio eléctrico de la Cooperativa, la energía la generaba el motor instalado en la usina. Había muchos problemas porque el motor no tenía mucha capacidad y se rompía, pero por lo menos teníamos luz.
La primera vez que se rompió el motor generador, se pudo reparar como para que siguiera andando un tiempo más. Pero se volvió a romper y no nos quedó mas remedio que pedir un motor prestado.
Recurrimos a quien entonces era Director de la Escuela Industrial, Don Angel Manelli, gran amigo y gran persona. El motor era bárbaro, de una gran capacidad. El problema era que el Sr. Manelli no tenía una autorización oficial para prestarnoslo, por lo que nos pidió mantener todo en absoluto secreto, "...yo se los presto, pero no digan nada a nadie, y que nadie los vea porque, no sólo me echan de la Escuela, sino que me meten preso", nos dijo Don Angel. Así fue que tuvimos que ir a buscarlo de noche, en un camión que era de Larraya y de Simón Alarcón, con Emilio y Tomás Casaliggi; lo cargamos como pudimos y lo trajimos a escondidas. Cuando llegamos, resultó que era tan grande que no entraba en el galpón, quedó el motor adentro y el generador afuera, a la vista de todo el mundo, y no podía pasar disimulado porque era un motor de tanta potencia que bramaba con un ruido que parecía un avión. Por suerte anduvo todo bien y lo pudimos devolver sin ningún problema.
Poco después la Dirección de Energía de la Provincia de Buenos Aires nos prestó otro motor pero esta vez las cosas no salieron tan bien. Los trámites tardaron como seis meses y cuando por fin pudimos ir a buscarlo los problemas recién empezaban. El motor era de 50 HP con generador y estaba en Chivilcoy; fuimos a buscarlo en el viejo camión de Larraya y Alarcón. Primero pasamos por La Plata para hacer mas trámites, nos dieron un montón de vueltas para darnos las planillas, tanto que el viaje terminó durando como seis dias. Yo había llevado toda la plata que tenía en casa, hasta el cambio!, eran 13.000 pesos y alcanzó justito para el viaje, la comida y los gastos de combustible, y nada de restorán, hacíamos un churrasco al costado de la ruta. Terminados aquellos trámites nos fuimos por el camino General Belgrano, de paso trajimos 100 palmeras para el cableado. Y finalmente llegamos a Chivilcoy (donde nos tenían que entregar el motor). Era de noche y el recibimiento no fue bueno, otra vez nos empezaron a dar vueltas; entregamos las planillas, y tardaban; tuvimos que esperar hasta que al otro día cuando llegó uno y nos dice "mire señor tenemos que darle una noticia no muy buena, el equipo de ustedes lo tenemos, pero está fundido". Imaginen las protestas, un trámite de seis meses!, y el motor fundido. Pedí prestado un teléfono y lo llamé a Larraya, a quien justamente en ese tiempo le habían puesto el teléfono en la cabina de la Estación de Servicio, me contestó con unas puteadas que resonaron en toda la provincia, "-díganles que se vayan a la p.........!, traigan el motor igual, que lo arreglamos nosotros". Y así lo hicimos, y quien lo arregló fue Francisco Haro, que era el capataz de la cantera Yaraví, que nos dijo "yo si quieren se los arreglo, pero con la condición de que quede asentado a gusto mío". Así se hizo y quedó bien y con ese motor pudimos tener luz justo hasta dos días antes de conectar la electricidad que venía de la Central de Mar del Plata.
La conexión de la Red Eléctrica de Batán al ramal de la Central Termoeléctrica 9 de Julio se hizo el 14 de Agosto de 1956, justo el día de mi aniversario de Casamiento; me acuerdo que mi señora, pobre, había cocinado algo especial, y yo no pude estar con ella, ya que nos pasamos casi todo el dia en la Cooperativa con el Ingeniero Cuesta, (que era el Jefe de Agua y Energía de Mar del Plata) y otros funcionarios que vinieron, y festejamos largo y tendido. La emoción que fue para nosotros conectar la luz después de todo lo que habíamos luchado y renegado con esos motores, es algo que no se puede contar. Cada vez que se rompía un Generador nos dejaba a oscuras, era desesperante, sobre todo para mí que con la panadería tenía que andar prendiendo esas lámparas de aceite para poder trabajar de noche. La electricidad de la Termoeléctrica nos iba a dar por fin luz segura para Batán.
Carlos Martínez Saez
“El primer médico de Batán”
Bernardo Jesús Buelga, nació el 26 de Junio de 1910 en Levinco-Aller, provincia de Oviedo, Asturias , España. Llegó a la República Argentina en 1950, por sus disidencias con el Régimen Franquista, ya recibido de médico y acompañado de su esposa, Caridad Otero y sus hijas Mirtea Caridad, María Carmen y María Jesús. A partir del 1 de Junio de ese mismo año se radicó en Batán, ya que había una reglamentación que decía que los médicos extranjeros sólo podían radicarse en un lugar donde no hubiera otro médico ejerciendo. Así se convirtió en el primer Médico de Batán, donde vivió y trabajó durante ocho años.
La vivienda y consultorio del Dr.Buelga y su familia, estaban en la casa que aún hoy es propiedad de Don Pedro Basso, sobre la Colectora, frente a la Estación de servicio. A la mañana se trasladaba a Mar del Plata a atender en su especialidad de Ginecología y Obstetricia, en el Hospital Mar del Plata (hoy Materno Infantil), y a la tarde atendía su consultorio.
En Batán participó activamente de la vida de la comunidad, que aún era pequeña, ya que el pueblo en el año 1950 sólo contaba con dos almacenes, el “9 de Julio” y “Casa Batán” de los Casaliggi, el Bar “Diagonal”, la Hostería, una peluquería, la panadería “El Trío”, la Estación de Servicio de Emilio Larraya, la Escuela N°7, la carnicería de Román y la Cooperativa con su Usina eléctrica. En esos primeros años la Usina daba luz hasta las 22.00 horas. En aquel tiempo, lo que es Batán y lo que se llama “Barrio La Avispa”, estaban separados por una loma que casi no dejaba ver el otro lado, por lo que había una rivalidad entre ambas barriadas, tanto en lo deportivo (partidos de Fútbol) como en los bailes y fiestas.
El pueblo era tranquilo, trabajando todos sus habitantes para engrandecerlo. Para ello organizaban bailes para recaudar fondos para la Cooperadora de la Escuela Provincial N°7, siendo el Dr. Buelga, miembro activo de ella, ya que sus hijas concurrían a dicha Escuela. También fue socio de la Cooperativa Eléctrica, destacándose su participación en Asambleas y reuniones. La labor del Doctor Buelga fue reconocida por los miembros de la comunidad, ya que siempre estuvo presente en todos los eventos que se desarrollaban en la misma. También estaba siempre presente acompañando a los vecinos en sus acontecimientos familiares felices, bautismos, cumpleaños o casamientos, como así también en los hechos desgraciados donde orientó y consoló ante desenlaces fatales. El Doctor Buelga gozó de la amistad de todos; los miembros más destacados de la comunidad, como el Suboficial Mayor Van Morlinghan, a cargo del Descamento Policial o el Padre Pedro Urburúa, primer Sacerdote que vino a Batán a oficiar Misa, lo apreciaban y respetaban. Lo mismo sucedía con los numerosos obreros de las canteras, en general de nacionalidad Chilena, a los que siempre atendió con el mismo espíritu de servicio.
Todos estos pacientes nunca lo olvidaron, y lo siguieron visitando cuando en 1959, por razones profesionales se radicó en Mar del Plata.
El Doctor Buelga falleció el 5 de Enero de 1966, en Mar del Plata.
María Jesús Buelga
Testimonio de Don Andrés Martínez,
Primer diariero de Batán.
“Comencé a trabajar como vendedor de diarios, el 7 de Julio de 1946, recién cumplidos los 22 años. Hice ese trabajo un poco por casualidad ya que en realidad yo soy un campesino, proveniente del pueblo Estación La Dulce. Al poco tiempo de estar en Mar del Plata un amigo me consiguió el trabajo de ir a llevar los diarios a la Estancia Chapadmalal en bicicleta. El primer día que fuí, creí que iba a ser fácil, porque justo me tocó un hermoso día de sol, en que daba gusto irse en bicicleta. Pero al otro día cuando empezó a llover la cosa se puso brava, los caminos eran un desastre de barro y pozos. Especialmente en el bulevard de entrada a la Estancia, que por estar cubierto de árboles, no daba nunca el sol, y cada vez que llovía, tardaba, muchísimo en secarse.
En esa época la Estancia era como una ciudad. Tenía ciento sesenta empleados según planilla, mas gente que tomaban para changas y gente que andaba de paso, sin contar a los dueños y la cantidad de ilustres visitantes que recibía la Estancia de los Martínez de Hoz. Todos me recibieron muy bien, ya que en esa época nadie iba por ahí a vender nada.
Al poco tiempo de ir, empecé a atender los clientes que estaban por el camino, en Batán y Chapadmalal. Aunque el recorrido se me hizo más largo, para la gente era muy importante, porque no solo me compraban el diario, sino que me encargaban de todo, desde telas, remedios, productos de farmacia, de tienda. De todo. En eso los dueños de la estancia fueron muy correctos en el trato conmigo, estaban contentos de que yo les llevara el diario, y me decían que podía llevar cualquier cosa, vender lo que sea, menos juego, eso si, nada de juego, eso estaba prohibido.
A la gente sin duda le era de ayuda poder pedirme a mí que le trajera las cosas que necesitaban ya que en aquel tiempo era muy difícil trasladarse. En Batán pasaban colectivos, un poco salteados, pero al menos con cierta frecuencia, que pertenecían a la línea "La Sarmiento", de Juanillo, a quien tantos recuerdan con su sobrenombre, ya que su nombre era Juan Ardiles. Pero en Chapadmalal todavía no se había hecho el camino vecinal, y pasaba un colectivo a las perdidas. En el `48 fué un gran acontecimiento cuando la línea "La Sarmiento", inauguró los colectivos nuevos, eran dos Chevrolet flamantes, cero kilómetro. Pero aunque mejoraron las comunicaciones, la gente me seguía pidiendo cosas.
En Batán en aquella época había muy pocas casas.En el año '46, en mil metros, había tres almacenes, el de los Alvarez, el "9 de Julio" y el de los Batán, que en esa época ya estaba a cargo de don Pepe Cassaliggi. Después estaba también el triángulo de Chaulet (que era una panadería), y había tres carnicerías: Aragua (al lado de Alvarez), Toribio Videla y los Román, después era casi todo campo, y alguna que otra casita.
En Chapadmalal estaba el almacén "Las tres Estacas", que tenía ese nombre, porque el dueño tenía tres hijas que eran muy altas y muy flacas y siempre estaban clavadas en el mostrador, por eso los muchachos le empezaron a decir, el Bar de "Las tres Estacas", hasta que al final le quedó ese nombre. Después, bajando de la cantera había un señor que tenía una plantación de manzanas, y se llamaba Agüero, después estaba la casa de piedra (que todavía está). Estaba también el Almacén de Mestre, y por el lado de la estación, el Almacén de Pedro Díaz, y la casa de Manuco, la familia Martín, después no había más nada. En donde ahora está Palmar había un horno de Falcone y Petracchi. Uno de los primeros pobladores, que vivían por ahí donde está la panadería de Casaliggi, era una familia de apellido Artigas. La señora venía hasta el paso a nivel a esperarme para comprar el diario.
Los diarios nacionales que llevaba eran, Noticias Gráficas, La Nación y Crítica (el diario de los Botana, que por su estilo era parecido a lo que es hoy Crónica). Y diario de Mar del Plata el que más llevé fue siempre La Capital, y en períodos cortos, La Mañana y El Trabajo. Como le decía tuve la suerte de recibir el afecto de todos, desde los más ricos hasta los más pobres, todos me trataron muy bien, y desde hace treinta años que me sigo encontrando con gente que se acuerda de mí, y me saluda con cariño, muchas señoras siguen diciendo "mi diariero", por eso me considero un afortunado. Los que hicieron todo fueron ustedes la gente de Batán, porque aunque era mucho esfuerzo, me recibían siempre con tanto cariño, que me cargaban las "pilas", como para volver al otro día con más ganas.”
(agregar la foto del que va en bicicleta)
Andrés Martínez
Testimonio de Don Rómulo Soncini
Retrato de un luchador
“Ser amigo de Don Emilio Larraya era el más grande de los honores, pero entenderlo, no era fácil..., porque tenía culturalmente una condición valiosísima, que es la desconfianza del paisano ante lo nuevo. Llegar a convencerlo a Emilio de que algo era de Buena Fe, costaba trabajo, y por otro lado no había nadie que lo fuera a convencer de lo que él no quisiera estar convencido. Era un hombre que no debe haber dejado réplica, como se dice “rompió el molde”, porque se había hecho a golpes de la vida, pero aún así, aprendió mucho y siempre siguió evolucionando como dirigente. La primera vez que lo ví a Larraya fue cuando vine a decirle que lo que estaba haciendo por esta Cooperativa era admirable, pero era una locura. Digamos que no le gustó ni medio. Es que Larraya dió por esta Institución, lo que tenía y lo que no tenía, tiempo, dinero, amarguras, todo. Fue como un piloto de avión en una tormenta. Era admirable verlo en el galpón con cuatro o cinco locos mas, queriendo dar luz a veinte casas (que eso era Batán en aquella época). El soñaba a lo grande, quería las cosas y no le importaba lo difíciles que fueran. Por todo eso yo he llegado a valorar a la persona de Don Emilio Larraya como un tesoro difícil de reproducir.
Rómulo Soncini
“La entrevista con el Almirante Frola”
“Yo llegué a hacerme cargo de la Cantera Yaraví en 1947, y al poco tiempo de funcionar, empezamos a necesitar corriente eléctrica. En aquel tiempo para conseguir esto, no sólo hacía falta dinero, cosa ya bastante difícil de por sí, sino que además, al ser una época de dureza económica, había que tener el conocimiento y la influencia para lograrlo. Yo ví la solución a través de la Cooperativa Eléctrica de Batán. Empezamos a hacer gestiones, presentar escritos ante Agua y Energía, diciendo que había una Cooperativa que daba luz al pueblo pero tenía muchos problemas con el generador. Todo esto se lo dije a un cuñado mío, un Ingeniero Naval, que tenía muy buenas relaciones como trabajador y profesional, dentro de la Marina, justo en el momento en que el gobierno nombra interventor en Agua y Energía a un Almirante retirado muy amigo del jefe de él. Habían estado juntos en Inglaterra. Este Almirante era de apellido Frola. Era un verdadero Prohombre de nuestro país; éste señor fue quien, usando material de vagones arrumbados y en desuso de la Base Naval Puerto Belgrano, construyó el Ferrocarril que va de Río Turbio a Río Gallegos, permitiendo la salida del carbón argentino al exterior. Conseguimos una entrevista con este hombre. Me costó llevarlo a Larraya al que no le hacía ninguna gracia ir a ver a los funcionarios a su despacho, más bien se daba el gusto de hacerlos venir a Batán. A pesar de que la entrevista con el Almirante Frola la conseguimos gracias a mi cuñado, y que yo había presentado escritos y hecho todas las gestiones; a pesar de todo lo que hablé en la reunión, de la falta que nos hacía la corriente eléctrica en nuestra industria, yo creo que la obra de tendido eléctrico la tuvimos gracias a Larraya. En la entrevista Larraya le contaba todas las aventuras y problemas que tenía para dar luz con el motor, mientras el señor Frola escuchaba en silencio. De repente lo interrumpió diciendo: “usted se merece tener la corriente eléctrica!”. Lo vio tan paisano y honesto que, a pesar de que no había partida para hacer la obra, dió el visto bueno. Siguió diciendo el Almirante Frola: “Me parece que este asunto lo vamos a arreglar, y lo vamos a arreglar a lo paisano, porque cuando estuve con su cuñado en la misión allá en Inglaterra, en tiempos de posguerra, vi montar usinas de reconstrucción, y sabe cómo hacían?, ponían el generador sobre rieles o vigas, y arriba les ponían unas chapas de zinc, para taparlos, y listo; porque los generadores son para producir corriente y dar corriente, qué me dicen a mí que hay que invertir en Mar del Plata, cuando se han gastado tres presupuestos en una mole de piedra donde no había nada. Ustedes saben lo que es un puchero de pobre?, es una olla grande donde sólo hay una papa, una zanahoria y un pedazo de carne, todos meten el cucharón y come el que tiene suerte. Bueno, ustedes tuvieron suerte; no sé en cuánto tiempo, pero ustedes van a tener luz”, terminó diciéndonos el Almirante Frola.
Rómulo Soncini
LISTAS DE INTEGRANTES DEL CONSEJO DE ADMINISTRACION
1949:
Titulares
Presidente:José Fontán
Secretario:Juan Triana
Tesorero:Francisco La Rocca
Vocales Titulares:Juan Casaliggi
Hermann Glusman
Emilio Larraya
Edelmiro Mendoza
Eleazar Mendoza
Rubén Mendoza
Ramón Román
José Cardoso
Juan Aizaroli
Suplentes
Antonio Alonso
Salvador Ravini
Virgilio Alvarez
Pedro Laurens
Favio Tempone
Síndico Titular:Juan Angout
" Suplente: Pascual Videla
Revisores de cuentas
Eduardo Cartotto
Tomás Casaliggi
Julio Oneto
José González
Eduardo Marino
1956
Presidente Emilio Larraya
Vicepresidente: Ramón Román
Secretario: Carlos Ferrario
Presecretario Tomás Cassaliggi
Tesorero: Carlos Martínez
Protesorero: Gerónimo Rosato
Vocales titulares: Juan Moyano
Francisco Roca
Alejandro Galdós
Juan Bianchi
Aníbal González
Eduardo Bacciadone
Vocales suplentes: Sixto Lugones
Antonio De'Spirito
Salvador Primo
Juan Fernández
Juan Casaliggi
Román Laurens
Síndico Titular: Santiago Román
Revisores de cuentas: Juan Padilla
Ramón Cacheda
Pedro Laurens
José González
Santos Gutierrez
1961
Presidente: Emilio Larraya
Vicepresidente: Ramón Román
Secretario: Carlos Ferrario
Prosecretario: Tomás Casaliggi
Tesorero: Carlos Martínez
Protesorero: Gerónimo Rosato
Vocales titulares: Francisco Roca
Antonio De'Spirito
Salvador Primo
Juan Casaliggi
Héctor Landa
Alejandro Galdós
Suplentes: Luis Grossi
Aníbal González
Aldo Genetti
Narciso Mora
Ernesto Sabugal
Francisco La Rocca
Síndico titular: Santiago Román
Síndico suplente: Arnaldo Genetti
Revisores de cuentas titulares: Pedro Laurens
José González
Nicolás Cioce
Mario Sánchez
José Federico
Revisores de cuentas suplentes: Germán Alvarez
Román Laurens
1966
Presidente: Emilio Martín Larraya
Vicepresidente: Santiago Román
Secretario: Ernesto Carlos Mitre
Prosecretario: Mario Oscar Sánchez
Tesorero: Carlos Martínez
Protesorero: Gerónimo Rosato
Vocales titulares: José Estrada
José Bologna
Aurelio Terrone
Ignacio Galera
José Casaliggi
Victorio Schandeler
Vocales suplentes: Manasé Sanhueza
René Rodríguez
Manuel Iglesias
Germán Alvarez
Síndico titular: Lelio Cavalari
Síndico suplente: Lino Sabugal
1971
Presidente: Emilio Martín Larraya
Vicepresidente: Santiago Román
Secretario: Ernesto Carlos Mitre
Prosecretario: Mario Oscar Sánchez
Tesorero: Carlos Martínez
Protesorero: Gerónimo Rosato
Vocales titulares:
Aurelio Terrone
José Magnoler
Ignacio Galera
Vicente Ferrari
Pedro Basso
Manuel Varela
Eduardo Foschesatto
1976
Presidente: Emilio Martín Larraya
Vicepresidente: Santiago Román
Secretario: Ernesto Carlos Mitre
Prosecretario: Mario Oscar Sánchez
Tesorero: Carlos Martínez
Protesorero: Gerónimo Rosato
Vocales titulares:
Carlos Garcia Mata
Aurelio Terrone
Ignacio Galera
Juan Baratucci
Juan Iuliano
Antonio Di Vito
Síndico Titular:Vicente Ferrari
Síndico Suplente: José Rodolfo Magnoler
1981
Presidente: Emilio Martín Larraya
Vicepresidente: Santiago Román
Secretario: Ernesto Carlos Mitre
Prosecretario: Mario Oscar Sánchez
Tesorero: Carlos Martínez
Protesorero: Jaime Funes
Vocales titulares:
Rubén Baldoni
Antonio Di Vito
Néstor Troche
Suplentes
Pedro Pepe
Mario Domingo
Teodoro Machado
Síndico titular: Victoriano Sanchez
Síndico suplente: Reynaldo Barthes
1986
Presidente: Emilio Martín Larraya
Vicepresidente: Mario O.Sánchez
Secretario:Ernesto Mitre
Prosecretario: Antonio Di Vito
Tesorero: Jaime Funes
Protesorero: Ginés Sánchez Navarro
Vocales titulares: Santiago Román
Victoriano Sánchez
Rubén Baldoni
Vocales Suplentes: Pedro Pepe
Félix Rocco
Carlos Martínez Saez
Síndico Titular: Arnaldo Genetti
Síndico suplente: Francisco Borges
1991
Presidente: Antonio Di Vito
Vicepresidente: Mario Sánchez
Secretario: Rubén Baldoni
Prosecretario: Rubén Montaña
Tesorero: Miguel Angel Fernández
Protesorero: Ginés Sánchez Navarro
Vocales titulares: Carlos Spinelli
Félix Rocco
Eduardo Cageao
Vocales suplentes: Emilio Oriolo
Pedro Casagrande
Nélida González de Rizzi
Síndico titular: Juan Carlos Raiteri
Síndico suplente: Antonio Rizzi
1997
Presidente: Pedro Casagrande
Vicepresidente: Pedro González
Secretario: Rubén Omar Dols
Prosecretaria: Zulma B.Harvetz
Tesorera: Miriam Schandeler
Protesorera: Silvia Salazar
Vocales Titulares:
Mario Laurens
Román Laurens
Gabino Muzzupappa
Vocales suplentes:
Armando Rubén Paez
Victorio Schandeler
Sindico Titular: Andrea Ferradás
Sindico suplente: Daniel Hevia
Este trabajo sale a la luz, formando parte de los festejos del Cincuentenario de la Cooperativa Batán. Nuestra intención, es homenajear con él, a los pioneros de Batán, y a la vez reflexionar sobre la evolución que ha vivido nuestra localidad, tratando de entender qué es lo que la ha llevado a convertirse en esta pujante Ciudad.
Si hemos centralizado la narración en la Historia de la Cooperativa, fue solamente porque es el tema del que tenemos más y mejor información. Somos conscientes de que la Historia de Batán es mucho mas que esto. Por eso, debemos destacar otros aportes que ya se han hecho, para reconstruir nuestro pasado: desde las notas del periodista Jorge Díaz en “El Informador”, hasta algunos libros de Roberto Barilli y de Roberto Cova (aunque no se refieran estrictamente a Batán), pasando por publicaciones que realizó esta misma Cooperativa. El presente trabajo busca sumar un aporte más y sembrar la inquietud en personas e Instituciones con el fin de que se siga trabajando para recopilar mas datos y organizarlos en forma sistemática.
Seguramente los habitantes más antiguos de Batán se emocionarán al ver aquí reflejados, recuerdos que llevan en su corazón. Tal vez algunos encontrarán errores en el relato y muchos verán que falta información. Si es así, este trabajo no habrá fracasado, porque lo que buscamos es justamente, que el contenido de estos artículos se discuta, para sumar más testimonios, y para que los más jóvenes se interesen en el pasado de nuestra Ciudad.
En el relato nombramos a muchos hombres y mujeres, vecinos de la zona, directivos de la Cooperativa y de otras Instituciones, destacando el esfuerzo que todos hicieron por el crecimiento de Batán. Pero hay una persona, que por razones que todos comprenderán, tiene un espacio particularmente importante en el relato:
Don Emilio Martín Larraya. Su figura tiene un valor especial, ya que dedicó prácticamente toda su vida a luchar por el crecimiento y desarrollo de Batán. Pero lo que mas nos interesa de este hombre (que fuera casi cuarenta años Presidente de la Cooperativa), es que sus desvelos no se limitaron a realizar un esfuerzo individual. Por el contrario, todas sus luchas estuvieron imbuídas de espíritu Cooperativo, para que fueran todos los miembros de la Comunidad quienes, con esfuerzo propio y ayuda mutua, pudieran adjudicarse los logros del progreso. Por eso Don Emilio Larraya con su liderazgo, fue un factor fundamental de esta Historia, donde la principal protagonista es sin duda la gente de Batán, que ha logrado que aquel pequeño caserío, se haya convertido en una de las ciudades más progresistas del Sudeste de la Provincia de Buenos Aires.
LA FUNDACION
El dia 9 de Enero de 1949 se constituye la Cooperativa de Electricidad Limitada de los barrios de Batán, 9 de Julio y Lomas de Galdós, con el fin de dotar de energía eléctrica a la localidad de Batán. A pesar que desde muchos años atrás, ya había población en estos parajes, en la fecha de la fundación de la Cooperativa, Batán seguía siendo un proyecto. Los testimonios de la mayoría de los que recuerdan aquella época, nos dicen que lo que se llamaba "Batán", era apenas, tres almacenes, dos carnicerías, alguno que otro galpón y unas pocas casas dispersas. Aún así la convocatoria encabezada por el entonces Presidente de la Sociedad de Fomento Batán, Don Emilio Martín Larraya, y por algunos vecinos más, generó gran entusiasmo, no sólo entre la gente que vivía en la zona o tenía propiedades, sino también entre gente de Mar del Plata que vió con simpatía la iniciativa y deseaba ser partícipe de un proyecto de gran futuro.
Hoy, visto a la distancia, aquel proyecto parece un poco loco, pero aquellos primeros asociados estaban animados de un optimismo y entusiasmo que llevaba a que el emprendimiento fuese prometedor. Es que la principal materia prima con la que se contaba era justamente ese entusiasmo creativo que los hacía vivir el crecimiento de la Cooperativa y de Batán, como una aventura. Por dar un ejemplo de ese entusiasmo, podemos ver que el primer Presidente de la Institución, Don José Fontán, al igual que Emilio Larraya, Antonio Alonso, entre otros asociados, firmaron como garantes con su propio patrimonio, de los primeros créditos tomados por la Cooperativa para crecer. Y lo hacían porque estaban convencidos no sólo de que la Cooperativa iba a crecer, sino que Batán iba a crecer. Tanto optimismo los llevó a dejar sentado en Actas, el compromiso formal que cada asociado de la Cooperativa debería asociar nuevos vecinos, para participar del emprendimiento.
Contra muchos pronósticos, la realidad le dio la razón a ese optimismo: en 1951 se habilitó el generador y comenzaron a consumir energía eléctrica los primeros usuarios. El motor era un Mercedes Benz de 140 H.P., 6 cilindros, Diesel marino, que funcionaba junto a un generador de corriente alternada, Siemens Schuckert, de 50 KW, 380/20 a 1000 revoluciones por minuto. Este generador no era nuevo, por lo que no era fácil lograr que funcionara siempre correctamente. En aquella época los equipos técnicos que se compraban, generalmente en el extranjero, no traían instrucciones, ni catálogo de repuestos y asesoramiento, ni garantía; había que darse maña, y así lo hicieron los hombres de la Cooperativa. Tanto los Consejeros y asociados como los primeros empleados, estaban acostumbrados a asumir funciones de lo más diversas. Con tal de que las cosas anduvieran bien, Emilio Larraya o Carlos Martínez, eran capaces de irse a cualquier lugar en camión a buscar repuestos, e inclusive a pedir prestado otro motor cuando el propio tenía problemas. También es recordado el empeño que ponían otros asociados, como Carlos Ferrario, Tomás Galera, Tomás Casaliggi, que sin cobrar un peso trabajaban a veces a la par de los empleados de la época, al igual que Francisco Trenco, que era un hombre de una gran capacidad técnica y mecánica, para solucionar problemas; y muchos más como, Alfonso Montiel, Juan Moyano, Teodoro Machado y otros, que iremos recordando en nuestro relato. El primer empleado de la Cooperativa fue el Sr.Mignini, mientras que las primeras líneas de cableado fueron ejecutadas por la firma Cartotto y Ferrari, que fue contratada para ese fin. Esta firma, integrada como es de suponer por Eduardo Cartotto y Jacinto Ferrari, era también la que realizaba el mantenimiento de los equipos de la Cooperativa hermana que había en aquella época en Estación Chapadmalal. Poco después se incorporó a trabajar como jefe de la Usina el señor Enrique Lattanzi, que pasó a hacerse cargo también del tendido de nuevas líneas de cableado. El señor Cartotto (de quien todos guardan un cariñoso recuerdo), siempre siguió colaborando en forma desinteresada prestando su asesoramiento técnico. Entre lo que son colaboraciones también hay que nombrar al Ingeniero Cavalotti, quien confeccionó los primeros planos de la red eléctrica.
LOS PRIMEROS PASOS
Con respecto a las finanzas, también se justificaba el optimismo, ya que, cuando en la Asamblea de 1951, se revisan los primeros números, el contador Forcada explica a los presentes que en muy poco tiempo de funcionamiento de la Usina, con escasos usuarios conectados, ya se habían equilibrado las entradas con los gastos. Así vemos que, cumpliendo los primeros objetivos, ya se planteaban otros nuevos. Lo más importante era crecer en número de usuarios para lograr una mayor autonomía económica, para lo cual se comenzó a pensar en extender el servicio al barrio "La Avispa". A medida que se iban conectando usuarios, los vecinos veían los beneficios de la energía eléctrica, y cada vez eran más los interesados.
Ya en 1953 el presidente José Fontán mostraba orgulloso en un informe que, el capital inicial, proveniente de la suscripción de acciones, había sido elevado de $ 19.850.- a $ 157.800.-. Todo esto no había sido fácil ya que el producto de los primeros cobros por servicio eléctrico, apenas alcanzaba a cubrir los gastos y no se llegaban a saldar las deudas contraídas cuando se creó la Institución. Pero aún así se salió adelante. En el camino hubo críticas, algunas realmente constructivas que ayudaron con el cambio de opiniones a consolidar todo lo hecho, y otras (ya en aquella época) que sólo buscaban sembrar discordia y destrucción. Sobre ésto nos gustaría citar textualmente unas palabras del señor Juan Triana, un activo asociado de la Cooperativa que dijo en una Asamblea, "...que todos los que tengan algo que decir, es aquí el lugar donde deben hacerlo, y no en los boliches (...)se debe hablar valientemente para corregir errores si los hay y no perjudicar a la Cooperativa difamando a los que sinceramente trabajan para su progreso...". Con respecto a los errores, evidentemente se cometieron algunos, pero hubo casos en que tuvieron un final feliz. Por ejemplo, en el inicio de la Cooperativa, por falta de conocimiento, se habían comprado más materiales de los necesarios para ponerla en funcionamiento. Bien, con esos materiales sobrantes se pudo construir la tan ansiada línea al barrio "La Avispa", que además contó para su ejecución con el aporte de vecinos del lugar, principalmente los señores Lino Sabugal y Toribio Videla, y también Díaz, Rosato, González y Nepomuceno. Esto llenaba de optimismo a los cooperativistas, cuya preocupación más importante pasó a ser aumentar la cantidad de usuarios conectados, con el fin de poder bajar el precio del Kw. En ese entonces la Cooperativa se había asociado a la FACE, una institución que aún hoy sigue agrupando a las Cooperativas eléctricas, lo cual le facilitó la obtención de información y materiales a precios más bajos.
LOS PRIMEROS TROPIEZOS
En Noviembre de 1953 se debió reparar por completo el generador lo que ocasionó nuevos gastos. Luego se fueron conectando nuevos usuarios, tanto que se comenzó a saturar la capacidad del motor generador. Los problemas técnicos fueron cada vez mas frecuentes, debiéndose recurrir, durante un tiempo a un motor prestado, un Thornycroft, suministrado por el entonces Director de la Escuela Industrial de la Nación, Sr. Angel Manelli. Después se volvió a poner en servicio el motor de la Cooperativa pero al poco tiempo quedó fuera de servicio y Batán se vió nuevamente sin suministro de energía por algún tiempo, hasta que unos meses después se consiguió arrendar uno a la Provincia de Buenos Aires (proveniente de la ciudad de Chivilcoy), hecho que nos cuenta en un apartado, el entonces tesorero de la Cooperativa, Don Carlos Martínez. Pero estas soluciones eran parciales. Era evidente que frente al crecimiento de la localidad, había que buscar una fuente de energía más importante y segura, y así se pensó en conversar con la empresa estatal "Agua y Energía".
Pronto se iniciaron las negociaciones, para traer la electricidad de la flamante Central termoeléctrica "9 de Julio", que aún hoy funciona en la zona del puerto de Mar del Plata. Estas gestiones fueron llevadas a cabo por Don Emilio Larraya (para ese entonces Presidente de la Cooperativa) y Don Carlos Martínez, junto con empresarios del sector de la piedra, especialmente el Señor Rómulo Soncini quien fuera Gerente de la cantera Yaraví. En un recuadro aparte transcribimos textualmente el maravilloso relato que el Sr. Soncini hace de la entrevista que ambos mantuvieron con el entonces Interventor de Agua y Energía, el Almirante Frola, ya que es mejor el testimonio directo de la voz de los protagonistas para ver cómo eran las cosas en ese entonces.
A partir de allí la principal preocupación de los cooperativistas pasó a ser, cómo conseguir los recursos económicos para afrontar el pago a Agua y Energía, de la ampliación de la línea, para el cual había un plazo de tres años. Estos trabajos iban a significar un enorme esfuerzo para la Cooperativa, pero era un desafío muy importante que iba a consolidar una fuente de energía abundante y segura para una localidad en crecimiento. Si bien hubo ciertas resistencias a asumir ese compromiso, que iba a traer implícito mayor esfuerzo de parte de los asociados, primó la idea de progreso y de mirar hacia el futuro.
Las negociaciones con "Agua y Energía" prosiguieron con una serie de reuniones mantenidas en Buenos Aires, por el Presidente y el Tesorero de la Cooperativa con directivos de la empresa estatal. Pero hubo demoras, en parte por lo complicado de las tramitaciones, en una época en que las comunicaciones no estaban tan desarrolladas como en la actualidad, y en gran parte también por los terribles sucesos del País, en el año 1955. Prácticamente todas las negociaciones mantenidas con el Almirante Frola, obviamente quedaron relegadas ante la caída del gobierno, y hubo que comenzar de nuevo. Después de arduas gestiones ante las nuevas autoridades, el contrato con la Dirección de Agua y Energía se firmó el día 28 de Octubre de 1955. En ese convenio la Dirección de Agua y Energía se compromete a construir 17 Kilómetros de líneas aéreas para 33.000 volts., 9 sub-estaciones de transformación, con un total de 1075 Kw. y 2 Km. de línea de baja tensión, de 3 x 50 x 25 mm2. para suministrar corriente trifásica. La Cooperativa por su parte se compromete a aportar la suma de $ 150.000, constando en el contrato la garantía personal de Don Emilio Martín Larraya.
UNA NUEVA FUENTE DE ENERGIA
Con la nueva fuente de energía, inaugurada el 14 de Agosto de 1956, se termina en parte con la difícil situación económica de la Cooperativa, lográndose los primeros excedentes. El viejo motor fue reparado totalmente y vendido a la Cooperativa del pueblo "Las Perdices", de la Provincia de Córdoba. Por esa época es nombrado el Señor Oscar Chaulet, para trabajar como jefe del tendido eléctrico, en reemplazo del Sr.Lattanzi que tomó otros rumbos, para volver unos años después.
Al poder satisfacer plenamente la necesidad de energía eléctrica de los usuarios, aumenta el consumo, y al mejorar el servicio, en regularidad y en calidad (ya no se veía sujeto a los avatares de aquel motor), también mejoran las cobranzas. Inclusive se logra el primer gran consumidor industrial, la Cantera Oro Negro.
Junto a la mejora del servicio y la situación económica, llega el reconocimiento institucional, de parte de autoridades. En la Asamblea del año 1958, en representación de la Municipalidad de General Pueyrredón, firma el libro de asistencia el mismísimo Teodoro Bronzini, el Intendente más recordado de la Historia del Partido de General Pueyrredón. En ese mismo año comienzan las gestiones para vender la antigua casa de los cuidadores, con el fin de iniciar una nueva construcción de lo que iba a ser el actual edificio de la Cooperativa. Se realizan nuevas extensiones a grandes consumidores, el frigorífico del Sr.Mozzatti, y la Destilería Agric.Oil.
OTRAS INQUIETUDES Y PROYECTOS
El aumento de los ingresos de la Cooperativa y su solidez económica, permiten pensar en nuevos proyectos. El consumo de energía eléctrica crecía a buen ritmo, y la estructura de la Cooperativa también, incorporando más personal, cuyo encargado era por esos años el Sr. Fernando Risso, jefe de la Usina, que como ya era habitual al que ejercía ese cargo, vivía en las instalaciones de la Cooperativa.
En 1961 se había formado en Batán un Consorcio Telefónico presidido por el Sr. Rómulo Soncini y cuyo tesorero era el Sr.Santiago Román, hombres que también estaban vinculados a la Cooperativa Eléctrica. Ese año la Cooperativa le vende parte de su inmueble al Consorcio Telefónico, con el fin de instalar una Cabina Pública, luego de lo cual ambas instituciones comienzan a estudiar la posibilidad de instalar el servicio telefónico en Batán.
En ese mismo año, pensando en invertir productivamente los excedentes económicos que se estaban obteniendo, se comienza a proyectar una línea de alumbrado público sobre la ruta 88. Esta era una gran preocupación de los habitantes de Batán, ya que el núcleo urbano comenzaba a ser importante. El proyecto contemplaba la posibilidad de instalar un foco cada cien metros, desde "El Americano" hasta la entrada a "Los Ortiz".
El proyecto de Alumbrado Público recibe el beneplácito de la Municipalidad de General Pueyrredón, en ese entonces encabezada nuevamente, por Don Teodoro Bronzini, que a través del Sr. Cicalese, se ofrece a financiar parte de la obra. Finalmente el Alumbrado fue inaugurado el 25 de Mayo de 1963, cuando se encendieron por primera vez los 78 focos, que iluminaban la Ruta 88, como estaba previsto, desde "El Americano" hasta la entrada de "Los Ortiz", insumiendo los trabajos una inversión de $ 400.000 moneda nacional. Esto fue todo un acontecimiento en Batán, ya que esas luces cambiaron la fisonomía de un pueblo que ya empezaba a mostrarse como un futura ciudad.
Ese mismo año la Cooperativa y el Consorcio Telefónico deciden de común acuerdo, que sea la misma Cooperativa Eléctrica la que se haga cargo de las actividades telefónicas. Entonces se resuelve dejar sin efecto, la venta de parte del inmueble al Consorcio Telefónico. Ante este hecho fue necesario cambiar el estatuto original, cosa que se hizo en la Asamblea del 29/09/63, incluyendo en el nuevo estatuto, la posibilidad de brindar nuevos servicios, además de la electricidad, y de paso cambiar la denominación de la Institución, ya que la primera era demasiado larga y engorrosa para incluir en los documentos, por lo que pasó a llamarse "Cooperativa de Electricidad y Servicios Públicos de Batán Ltda.".
LLEGA EL TELEFONO
El 9 de Julio de 1964 se firma el primer convenio con STANDARD ELECTRIC ARGENTINA, por el cual se adquirió una Central Telefónica para 70 aparatos, con sistema "Pentaconta", que en ese momento era la tecnología más avanzada que existía. La firma de este contrato fue un compromiso muy grande para la Cooperativa, en lo económico, por lo que hizo falta coraje para afrontarlo, no sólo de parte del Consejo de Administración, sino también de parte de varios vecinos que firmaron ese contrato como codeudores o garantes. La Cooperativa avanzaba pero estos vecinos, dando su aval en una compra tan importante, fueron protagonistas directos de este avance, por lo que vale la pena nombrarlos a todos: por la Cooperativa firmaron, Emilio Larraya, Carlos Martínez y Francisco La Rocca, Presidente, Tesorero y Secretario, respectivamente, y como codeudores firmaron, Santiago Román, Rafael García Mata, Rómulo Soncini (por Cantera Yaraví), Vicente Ferrari, Carlos Viterales (por Dazeo Hnos.), Francisco Haro (en representación de la vieja Cooperativa de Consumos Batán), Alfredo Lizio, Antonio Gruce (el inolvidable Dr.Gruce), Zenón Sperber, Juan Fumuso (por el Aero Club Mar del Plata), Fermín Angelini, Mario Sánchez y Gerónimo Rosato.
Es notable ver hoy, que cuando se iniciaron las gestiones para instalar la central telefónica, se hizo con el espíritu solidario de dar un servicio más a la comunidad, sin tener clara conciencia del gran paso adelante que se estaba dando. Pero a pesar de que en esa época se desconocían las enormes posibilidades de desarrollo que tenía la actividad telefónica, la intuición de nuestros cooperativistas los llevó a avanzar en un proyecto, que como no podía ser de otra manera, también fue discutido en sus inicios. El desafío era bastante parecido al que actualmente afronta la Cooperativa, frente al nuevo siglo y la nueva Revolución Tecnológica. Una coyuntura en la que es necesario asumir compromisos que muchos no comprenden, como la expansión de la fibra óptica o el servicio de Internet, pero que es necesario desarrollar. En aquel tiempo muchos consideraban el teléfono como un artículo de lujo, o demasiado moderno, o tal vez innecesario para quienes tantos años habían vivido sin él. Hoy, treinta y cinco años después, el teléfono es un elemento de primera necesidad y casi todas las familias de Batán y la zona, lo tienen. Esto no puede sino enorgullecernos porque fué la visión de futuro de aquellos hombres, quienes con esfuerzo y con ajena incomprensión a veces, sentaron las bases para este presente.
Con la firma del contrato con Standard Eléctric, comenzó una nueva historia para la Cooperativa, que no fue sencilla, ya que tras muchos inconvenientes relacionados principalmente con la ejecución de obras de cableado telefónico, la Central recién pudo ser habilitada el 25 de Mayo de 1969.
TIEMPO DE CAMBIOS PARA BATAN
Mientras tanto la actividad eléctrica seguía creciendo. Acompañando la evolución del pueblo de Batán, se tendían nuevas líneas, se abastecía a un número cada vez más importante de usuarios y brindando un mejor servicio. Pero en la segunda mitad de la década del sesenta iban a aparecer algunos problemas, ya que la cantidad de usuarios no era aún la suficiente como para sostener el costo de una red eléctrica tan extensa. En esa época Batán era una zona casi rural, y la densidad de población era todavía escasa. Era necesario un tendido de líneas muy grande, que en su mayor parte pasaba frente a terrenos baldíos, y que era muy costoso mantener, para llegar a darle servicio a muy pocos abonados. Esa era la causa por la cual "Agua y Energía" y "D.E.B.A."(Dirección de Energía de la Provincia de Buenos Aires), nunca habían mostrado un gran interés por hacerse cargo del servicio en nuestra localidad. Pero a fines de la década del sesenta, cuando ya la Cooperativa había realizado un muy importante trabajo de inversión en redes y equipos, las dos empresas estatales comienza a ver a Batán con otros ojos, interesándose en este mercado. Así, mientras el Consejo de Administración, encabezado por Don Emilio Larraya, iniciaba gestiones para poder bajar el costo del Kw., muchos comienzan a ver la posibilidad de que el servicio eléctrico pase a "Agua y Energía" o a "D.E.B.A." Lamentablemente, a pesar del progreso al que se había llegado con el desarrollo de la energía eléctrica, en el año 1969, ante la imposibilidad operativa de poder bajar el precio del Kw., en la Asamblea Anual Ordinaria, correspondiente al período, prevaleció la moción de considerar la venta de la Red Eléctrica a "Agua y Energía". Cabe aclarar que para ese entonces ya eran 506 los usuarios del servicio, y que la Red de cableado era de 27.000 metros.
LA ELECTRICIDAD PRODUJO BENEFICIOS ADICIONALES
Además del avance técnico, hubo mejoras en el Alumbrado Público de la Ruta, al ser reemplazado por columnas con luminarias de mercurio, de una mayor capacidad, mientras que se había extendido el alumbrado a las calles internas de Batán, tanto en la zona más céntrica como en el barrio La Avispa. Todo esto demuestra que la actuación de la Cooperativa en la gestión de la energía eléctrica, fue más que progresista, y permitió un crecimiento y beneficios para la comunidad en otras áreas, no solamente en alumbrado público y teléfonos. En el área Salud, se habilitó una ambulancia para trasladar enfermos de emergencia a Mar del Plata, una impecable Estanciera IKA. El mismo vehículo fue cedido en numerosas oportunidades al Puesto de Vigilancia Policial, cuyo jefe era el Suboficial Mayor Abel Etchegoyen. El edificio de la Cooperativa también fue un beneficio para la localidad ya que en él se realizaban las reuniones de otras Entidades como la Sociedad de Fomento y la Cooperadora Policial.
EL TRASPASO DE LA ENERGIA ELECTRICA A AGUA Y ENERGIA
Si bien, desde un principio la Cooperativa hizo todo lo posible por desarrollar al máximo el servicio eléctrico (como ya lo vimos), llegada esta coyuntura tan difícil, la mayoría de los asociados y también el Consejo de Administración creyeron conveniente aprobar la venta de la Red Eléctrica a "Agua y Energía", lo cual se hizo, después de arduos debates, en la Asamblea General Extraordinaria del 5 de Abril de 1970. La mayoría de los asociados estuvo de acuerdo con ese traspaso, principalmente, porque esa venta le dejaría a la Cooperativa un importante beneficio económico para utilizar en nuevas obras. Algunos antiguos asociados, se opusieron en un principio, porque pensaban que la Cooperativa dejaría de existir, al perder su servicio más importante. Entre estos asociados se encontraba quien había sido el primer Presidente, Don José Fontán, inspirado ante todo por su amor a la Institución. Esta forma de ver, muestra la escasa importancia que mucha gente le daba al servicio telefónico, que para esa época ya estaba funcionando con casi cincuenta abonados, y empezaba a vislumbrarse un gran futuro. En esa Asamblea fue preocupación de Don Emilio Larraya tratar de explicar a los asociados que la actividad telefónica iba a crecer y que valía la pena invertir esfuerzos en ella. Los cambios de opiniones fueron bastante acalorados en aquellas jornadas, en las que todo el pueblo de Batán mostró un gran espíritu participativo. Se recuerda un papel muy activo en las Asambleas, de asociados como Ubaldo Carnaghi, Pedro Ibars, Pomar Varela, Francisco Haro, Toribio Videla, José Federico, Agapito Santucho, Ladislao Santucho, Pascual Videla, Pedro Basso y muchos más.
LA TELEFONIA EN MARCHA
Como dijimos, había costado mucho poner en funcionamiento el servicio telefónico en Batán. Hasta la fecha de su inauguración, en la localidad había solamente una Cabina Pública que inicialmente funcionaba en la Estación de Servicio Y.P.F. (que durante muchos años fue propiedad de Don Emilio Larraya) y luego en las oficinas de la Cooperativa, atendida por Zulema Lattanzi y Marta Etchegoyen. Esa línea telefónica funcionaba conectada a la Central de Entel (para quienes no recuerdan, la empresa de Teléfonos del Estado) del Paraje "Los Ortiz", que muchos años atrás había tendido un cable, de un Par, a la zona, pero no tenía interés en aumentar el servicio en cantidad de líneas. Cuando comenzó a funcionar la primera Central Telefónica de la Cooperativa, lo hizo con un plantel exterior de 5.000 metros, con cable bajo plomo, que era un cable con circuitos de cobre separados con papel, revestido con plomo (muy difícil de trabajar). Tenía un tramo que llegaba hasta el Aero Club y otro que llegaba hasta la Cantera Dazeo. Este cableado fue instalado por personal de la Standard Eléctric, y por personal de la Cooperativa, principalmente por Enrique Lattanzi que había vuelto a Batán en 1965. A partir de la inauguración de esta Central, la Sra. Lattanzi y la Sra.Etchegoyen (que como todos saben, aún trabaja en la Cooperativa), pasaron a desempeñarse como "operadoras", un trabajo bastante complicado. El abonado que tenía que hablar a Mar del Plata debía llamar a la Cooperativa, para que las operadoras lo comunicaran con la Central Mar del Plata, donde otra operadora lo vinculaba al destino solicitado. Lo mismo pasaba con las llamadas locales. En ese momento las comunicaciones con Mar del Plata y con el resto del país salían por un solo canal, esto es, sólo podía hablar a Mar del Plata un abonado a la vez. Esto obviamente era muy engorroso, ya que por ejemplo mientras la fábrica Palmar, hacía una cantidad de llamadas todos los demás abonados tenían que esperar. El abonado que debía hacer una llamada, avisaba a la operadora, y cuando se desocupaba la línea la operadora lo comunicaba. A veces un abonado pedía una comunicación a las 8 de la mañana y la misma recién se establecía a las 2 de la tarde, cosa que era motivo de alguno que otro enojo.
UN SERVICIO MENOS, PERO MUCHOS MAS PROYECTOS
Mientras la telefonía empezaba a funcionar, la Cooperativa se preparaba para el traspaso de la energía eléctrica a Agua y Energía, pero lentamente y estudiando cada paso. Si bien dicho traspaso había sido aprobado por asamblea en Setiembre de 1970, recién se hace efectivo en 1973. Esto quiere decir que se hicieron las cosas sin ningún apuro justamente para poder negociar las condiciones con tranquilidad, y estudiar las posibilidades de inversión de la suma que iba a ingresar por esa venta. Eran varias las posibilidades que se estaban estudiando a ese fin; la principal era la ampliación de la Central Telefónica; otro viejo proyecto era la instalación de Cámaras Frigoríficas para la zona; también se propuso construir un Destacamento Policial; pero la idea que generó más entusiasmo fue la del Sr. Juan Aurelio Fernández, en ese entonces Presidente de la Sociedad de Fomento Batán, proponiendo la compra de una fracción de tierra con el fin de hacer un campo de deportes y recreación.
LA PREOCUPACION POR LA SEGURIDAD
El tema del Destacamento Policial era una gran preocupación de Batán desde que el Suboficial Mayor Etchegoyen había sido trasladado a la Seccional IV, quedando un vacío en la zona en el tema de seguridad. Esto motivó numerosas gestiones de las Entidades Vecinales de Batán, incluyendo viajes a La Plata de dirigentes de la Cooperativa, buscando lograr la reincorporación del querido Etchegoyen a Batán. Desde hacía algunos años funcionaba en la localidad, en un edificio donado por toda la comunidad de Batán, la delegación de Policía Caminera, pero ésta no tenía ingerencia en la seguridad del pueblo sino que se dedicaba exclusivamente al control de la Ruta, especialmente atendiendo el tema del cuatrerismo. Una de las propuestas que se manejaban en aquella época era la de extender las funciones de la Policía Caminera a la seguridad y vigilancia del pueblo. Felizmente Etchegoyen volvió a Batán poco tiempo después solucionando los problemas, pero el Destacamento recién empezó a funcionar unos años mas tarde. Hasta ese entonces el Destacamento funcionaba en la casa de Don Etchegoyen.
LA NUEVA ETAPA
Todas estas ideas y propuestas que surgían en reuniones y Asambleas de la Cooperativa, comienzan a encontrar su cauce cuando, después de muchos debates, el día 2 de agosto de 1973, se firmó el traspaso de la Red Eléctrica a la empresa “Agua y Energía”, mediante un decreto de la Municipalidad, firmado por Don Luis Nuncio Fabrizio.
La Cooperativa percibió por el total de la venta de la Red Eléctrica, la suma de 328.690 pesos (Ley 18.188) que se decidió invertir de la siguiente manera: compra del campo de Deportes 120.000 pesos (Ley 18.188), colaboración con la construcción de un destacamento policial 20.000 pesos (Ley 18.188), adquisición de una camioneta para la Cooperativa, 20.000 pesos (Ley 18.188), y ampliación de la actividad telefónica 80.000 pesos (Ley 18.188) y el resto en inversiones en terrenos que luego se destinarían a donaciones al Consejo Escolar y otros organismos. La asignación de estos fondos no fue casual sino que respondía a un auténtico plan de desarrollo de la zona, para lo cual se pensaba en la educación y el deporte para las nuevas generaciones y en el teléfono como un gran incentivo para el crecimiento de las actividades comerciales e industriales. Este plan fue consensuado con las otras Instituciones de la zona, como la Sociedad de Fomento, y el Club Juventud Unida de Batán, cuyo Presidente en aquellos años era Don Enrique Lattanzi.
Luego de la venta de la Red Eléctrica, la Cooperativa pasó a darle un gran impulso a la actividad telefónica, tratando de mejorar el servicio. Ya en Julio de 1972, se había hecho la primera ampliación de la Central para 26 abonados, incluídos 2 teléfonos públicos. Poco después, en Agosto de 1972, se compró el terreno lindero al edificio de la Cooperativa, al Señor Marcelino Fernández, con el fin de instalar nuevos equipos de enlace con Mar del Plata. En el año 1974 se compró una nueva Central Telefónica que permitió dar servicio a más abonados, y se amplió a cinco líneas la capacidad del enlace a Mar del Plata. Estas líneas se iban habilitando una por año.
Mientras tanto se seguían brindando otros servicios; desde 1971 funcionó en el edificio de la Cooperativa el Registro Provincial de las Personas, poco después, el servicio de Correos, y en 1973 el edificio donde actualmente está el Centro de Jubilados se cede a la Escuela de Educación Especial n°509, creada por el Ministerio de Educación de la Provincia, tras una gestión del Consejo de Administración de la Cooperativa. Mientras tanto, se sigue prestando el servicio de ambulancia para emergencias. Así la Cooperativa seguía cumpliendo con su función social, propia de sus fines solidarios y cooperativos. El año 1979 fue de gran esplendor para la Cooperativa, con un importante desarrollo en el área cultural, educativa y deportiva, ya que se cumple con todas las metas del plan de inversiones aprobado tras la venta de la Red Eléctrica, y se celebran los 30 años de vida de la Cooperativa, realizando campeonatos deportivos y actos diversos, en el llamado Campo Polideportivo Batán. Ese año se donan a la Provincia los terrenos para que la Escuela 509 tenga su propio edificio en calle 35 A y Colectora, donde se encuentra actualmente. El edificio dejado libre por la Escuela 509, pronto es asignado a la Escuela Municipal de Artes y Oficios N°7, otro viejo proyecto de la Cooperativa (aunque recién se habilita en 1981). También se inaugura la Biblioteca Pública Municipal de Batán en otra dependencia de la Cooperativa, con todos los gastos a cargo de la misma. El local cedido es el que actualmente ocupa la Secretaría de Calidad de Vida de la Municipalidad de General Pueyrredón.
Ese mismo año sucedió un hecho que mas tarde va a ser muy importante para la historia de la Cooperativa; se cursan las primeras notas al SPAR tratando el tema del Agua Potable para Batán.
LA TELEFONIA Y LOS CAMBIOS TECNOLOGICOS
En 1980, la empresa estatal ENTEL anuncia el plan de obras destinadas a organizar la Red Telefónica del país implementando el Telediscado Directo Nacional (hoy conocido como DDN), ya que hasta ese momento las llamadas de larga distancia seguían saliendo por operadora. La Cooperativa inmediatamente se pone en contacto con la empresa estatal con el fin de adecuarse al nuevo sistema. Muy pronto comienzan las gestiones ante Standard Eléctric para comprar los equipos necesarios para integrarse al nuevo sistema. Al año siguiente se habilita el Telediscado pero esto trae nuevos inconvenientes ya que aumenta enormemente el tráfico de llamadas, y comienzan a ser escasas las líneas de conexión a Mar del Plata. Además continuamente se hacían más extensiones de líneas. En el '82 se llegó al Parque Industrial, hasta la fábrica Argenbel, extendiendo también, la línea que llegaba a Colinalegre. El 24 de Octubre de 1983 se habilita una obra muy importante como fue la extensión a la Unidad Penitenciaria, donde se llega con 34 líneas.
En 1983 se firma el contrato con Standard Eléctric para ampliar la capacidad de circuitos de enlace para larga distancia en la Central Telefónica Automática Pentaconta, elevando a 34 el número de líneas, 16 de entrada y 18 de salida; el equipo que se compró para ese fin fue un PBA1. Todo esto mejoró las comunicaciones, por lo que fué necesario adecuar las condiciones del plantel exterior de cableado, reemplazando los viejos cables bajo plomo (que aún llegaban al Aero Club y a Estación Chapadmalal), por cable autosuspendido. Pero nuevamente aparecen problemas. En 1984 algunos robos de cable en el enlace con Mar del Plata, producen interrupciones en las comunicaciones, por lo que se empieza a estudiar la posibilidad que dicho enlace se haga por sistema de radio. En 1984 se comienzan a instalar en todo Batán, teléfonos públicos tipo alcancía para tener acceso las 24 horas al telediscado. Con el aumento de la cantidad de abonados y el avance de la tecnología, se fue haciendo necesario adecuar la parte administrativa a ese crecimiento, por lo cual, en 1984, se compró la primera computadora destinada a la administración.
En Febrero de 1986 la empresa Standard Eléctric se fusiona con Siemens, que así comienza a ofrecer nuevas tecnologías. La primera operación que se hace en este sentido es la ampliación de la Central en 100 líneas. Digamos que fué la última ampliación porque la vieja Central Pentaconta, después de casi 20 años ya estaba terminando su ciclo. Tras estudiar minuciosamente las posibilidades, el 7 de Octubre de 1987 se firma el contrato por la compra de una Central Telefónica totalmente nueva. La Central es la SDE de tecnología Siemens, que aún hoy, luego de varias ampliaciones y reacondicionamientos técnicos, sigue prestando servicios. Con la instalación de esta Central Digital, la Cooperativa (en lo que hace a telefonía) empieza a parecerse bastante a lo que es en la actualidad, o mejor dicho, a lo que fué hasta 1998, ya que cuando finalicen todas las obras que están en curso, nos vamos a encontrar frente a un cambio tecnológico revolucionario en la prestación del servicio telefónico. Esta nueva Central SDE es totalmente electrónica ya que se opera desde una Computadora, y en general su funcionamiento es mucho más rápido y seguro que la anterior. Para dar un ejemplo, en la vieja Central Pentaconta, los medidores de pulsos de cada abonado, eran mecánicos, por lo que llegado el día de la facturación, había que tomarle una fotografía a cada medidor (ver foto) para que quede como comprobante de los pulsos facturados, mientras que con la Central Digital, los consumos se toman de la Computadora, y por medio de un disquette se pasan al sistema de facturación. También desde la computadora, la nueva Central permite realizar todas las operaciones de conmutación, control de tráfico de las líneas troncales, y muchos servicios para el abonado, incorporándose también el DDI, Discado Directo Internacional.
A pesar de todos los adelantos que permitió la Central SDE, aún faltaba mucho; en 1989 se empieza a encarar con decisión el tema de la Telefonía Rural. Se firma un contrato con la empresa Eletec (que luego pasó a llamarse Asistencia Técnica) por el cual ésta se compromete a construir una antena de 42 metros de altura en parte del predio del Sr.Julio Zanatelli, y la Cooperativa se compromete a comercializar el sistema en la localidad, lo que se hizo con tanto éxito, que hoy funcionan en toda la zona, nada menos que 125 teléfonos rurales. Estas líneas telefónicas no salen por cable, precisamente por eso se instalan en el campo, en zonas donde es imposible llegar por medio de cableado ya que el tendido de tantos metros sería antieconómico. El funcionamiento de estas líneas es por un equipo de radiofrecuencia junto a una antena que se instala en el domicilio del abonado; ese equipo lo vincula con la Central Rural que lo comunica con toda la Red Telefónica Nacional. Este servicio es un verdadero orgullo para Batán, ya que ha permitido ampliar notablemente el área de asistencia del servicio telefónico en lugares como Paraje El Boquerón, donde el núcleo urbano existente estaba incomunicado. Además el hecho de llevar ya casi diez años brindando este servicio, le ha permitido a la Cooperativa ir perfeccionando la parte técnica y lograr mejoras comparativas para poder competir en precio y en calidad.
A partir de 1991 se conecta el nuevo sistema de enlaces con el CAI (Centro Automático Interurbano), que nos comunica con Mar del Plata y con el resto del país. El nuevo enlace ya no era por cableado sino por un sistema de Radio que salía desde la antena que está en la sede de la Cooperativa. Este Radio era analógico y funcionó hasta el año pasado, cuando fue reemplazado por un Radio Digital que sale desde la nueva antena instalada también en el predio cedido por el señor Zanatelli, frente a la entrada del Circuito de Canteras, en el kilómetro 14 de la Ruta 88. Con esto se pudo completar la posibilidad de tener líneas totalmente digitales, ya que, si bien hacía varios años que se contaba con la Central Digital, recién con el Radio Digital se pudo completar el sistema. Las diferencias de las comunicaciones analógicas con las digitales son bastante sensibles, y se basan en el sistema de señalización. La diferencia más perceptible está en el discado, que era mucho más lento cuando estaba el sistema analógico. El sistema de comunicación digital también permite mejorar la calidad del sonido y facilita la transmisión de datos por Fax, y además es indispensable para las comunicaciones vía modem, tan importantes en el caso de los bancos y empresas que tienen filiales en otras localidades, y especialmente para los usuarios de Internet.
LAS NUEVAS PREOCUPACIONES PARA BATAN: AGUA POTABLE Y GAS NATURAL
Ya dijimos que las gestiones para obtener el Agua Potable para Batán, comenzaron en 1979, por lo que desde esa época hasta Febrero de 1995 cuando se abrieron los primeros grifos, podemos decir a riesgo de ser redundantes que mucha agua había corrido bajo el puente. En el '83, funcionarios del SPAR visitaron Batán y se realizaron los estudios preliminares que permitieron determinar provisoriamente, un lugar para la perforación y extracción del agua y la ubicación del tanque. A partir de ese estudio, en Mayo de 1984, la Cooperativa compra los terrenos destinados a la construcción del tanque de Agua. Después de 1985 prosiguen las gestiones ante el SPAR, pero la Cooperativa comienza a manejar con extrema cautela el tema ya que, si bien estaba interesada en hacer la obra, el Consejo de Administración estimaba que no estaban las condiciones financieras bien claras. Al mismo tiempo, se suman a las gestiones las instituciones vecinales de Batán, la Cooperativa, la Sociedad de Fomento, la Municipalidad y el SPAR, llegando a un acuerdo en 1991, por el cual la Cooperativa se hace cargo de las cobranzas y la administración del servicio, y el SPAR se compromete a ejecutar la obra. El tema como sabemos tuvo muchas dificultades en el camino, ya que la empresa Pavitec S.R.L., que había recibido la concesión de parte del SPAR, presentó quiebra, justo en la mitad de los trabajos, por lo que los mismos estuvieron parados desde principios de 1992 a fines de 1994, más de dos años y medio. Después de infinitos trámites, se realizó una nueva licitación que se adjudicó la empresa Coarco, la cual oficialmente terminó la obra en 1995. Lamentablemente el tiempo que la misma había estado inactiva y los numerosos errores cometidos por la empresa Pavitec, terminaron dejando una obra en muy malas condiciones. Así fué que en Febrero de ese año, la Cooperativa recibió de manos del SPAR, la Red de Agua Potable, para hacerse cargo de su administración. Todos podemos recordar los innumerables problemas que tuvo que afrontar la Cooperativa con la Red de Agua cuando comenzó a administrarla: roturas de caños, reemplazos de materiales defectuosos, y los lógicos reclamos de los vecinos por las permanentes pérdidas. De todos modos, con una estructura pequeña, una camioneta, tres empleados y herramientas básicas, la Cooperativa pudo solucionar todos los problemas, poner en funcionamiento la Red de Agua, eliminar todas las pérdidas y lo que es más importante: cuando se devolvió al SPAR, en Marzo de 1997, había 700 usuarios conectados al servicio.
Respecto al Gas Natural, las gestiones comenzaron en 1987. En Agosto de ese año, el Imdur invita a la Cooperativa a estar presente en el Acto de apertura de sobres para la licitación de la extensión del gasoducto a Batán, por lo que el Consejo de Administración designa a los Consejeros, Mario Oscar Sánchez y Francisco Borges, a la sazón, Vicepresidente y Síndico respectivamente, a participar del Acto. Este hecho pese a ser totalmente protocolar, es muy importante en la vida de la Cooperativa, porque significó un reconocimiento de la Municipalidad a la trayectoria de la Cooperativa como Entidad capacitada para llevar adelante la gestión del Gas Natural en Batán. Poco después la Cooperativa comienza a mantener diversas reuniones con funcionarios de Gas del Estado, con empresas proveedoras de materiales para redes de gas y con diversas personas e Instituciones relacionadas con el tema del Gas Natural. El Consejo de Administración nombró una sub-comisión destinada a tratar el tema, integrada por los Consejeros Julio Zanatelli, Francisco Borges y Emilio Oriolo, que llevaron adelante el proyecto en forma efectiva. En 1990 la Asamblea aprueba invertir parte de los excedentes del ejercicio en los trabajos del Gas Natural, poniendo así “manos a la obra”.
La Cooperativa le compró el gasoducto y la Cámara reguladora de presión (ambos construídos por Coarco) a la Municipalidad de General Pueyrredón, y en 1991, (cuando nuestra Institución era ya presidida por Don Antonio Di Vito), se firmó el contrato con la empresa Maralex para construir la Red de Distribución domiciliaria de Gas Natural en Batán. Para afrontar ese gasto inicialmente se pidió un crédito al Banco Provincia, mientras se esperaba poder contar con el aporte de los frentistas. A este respecto, había al comienzo cierta preocupación, por no tener en claro cómo respondería la gente de Batán, pero esta preocupación pronto dió paso al optimismo, ya que la respuesta de los vecinos fue excelente, al acercarse en un porcentaje bastante alto a firmar los contratos y abonar la parte correspondiente al frente de la obra. En esto ayudó también el costo relativamente bajo que tuvo la misma, que fue de $ 400.- por lote tipo, cuando en ese momento se estaban ejecutando obras en Mar del Plata con un costo de $ 1000.- por lote. También contribuyó la forma de pago dada a los vecinos que en muchos casos llegó hasta 29 cuotas. El día 18 de Marzo de 1992 se habilitó el primer medidor de Gas Natural, en una vivienda ubicada en calle 163 y 148, perteneciente al matrimonio Guerreiro; con gran emoción, Doña María Martins de Guerreiro encendió la primera llama del Gas Natural en Batán, pasando a ser los primeros usuarios de Gas Natural de la Cooperativa. Lamentablemente ya no estaba Don Emilio Larraya para presenciar aquel acontecimientos que lo hubiera hecho tan feliz; la muerte lo había sorprendido el día 11/10/90.
Inmediatamente después de terminada y habilitada la Red de Gas Natural, comenzaron los pedidos de ampliación, para llegar con el servicio a otros lugares de Batán, y la zona. Para eso la Cooperativa se constituyó legalmente como empresa constructora, haciendo los trámites correspondientes, adquiriendo los materiales, herramientas e instrumental necesarios y capacitando a su personal para realizar Obras de Gas. En esta nueva etapa, se ejecutó la ampliación de la Red de Gas a Estación Chapadmalal y Colinalegre, mas numerosas extensiones en Batán que van haciendo que cada vez más personas puedan contar con este servicio. Hoy existen en toda la zona 560 usuarios del servicio de gas, distribuidos de la siguiente manera: 33 en Colinalegre, 87 en Estación Chapadmalal y 440 en Batán.
EDUCACION PARA EL SIGLO XXI
A principios de la década del ‘80, el viejo edificio en el que había funcionado el Almacén “Casa Batán”, pasa a ser propiedad de la Cooperativa. El histórico edificio donde antes la familia Batán, y después Don Pepe Casaliggi, prestaron grandes servicios a la Comunidad desde su rol de almaceneros, fue cedido a la Escuela Provincial de Enseñanza Media N°9. Así por primera vez Batán pudo tener una Escuela Secundaria, permitiendo que muchos chicos pudieran completar su educación sin tener que trasladarse a Mar del Plata.
Cuando la Escuela Media N°9 tuvo su propio edificio, aquél otro volvió a quedar desocupado, pero por poco tiempo. Muy pronto surgió la idea de ofrecer una nueva propuesta educativa para Batán, más moderna y al alcance de las familias de nuestra localidad. La posibilidad de poner en funcionamiento una Escuela Privada Cooperativa, generó un gran interés en la Comunidad de Batán. Las gestiones correspondientes se iniciaron encabezadas por directivos de la Cooperativa y por las docentes, Miriam Sabugal y María Angela Palmisciano, responsables estas de la Planificación Pedagógica de la incipiente escuela. La Cooperativa Batán aportó aquel histórico edificio totalmente remodelado, y toda su estructura organizativa para desarrollar la propuesta. Así nació, en 1993, la Escuela Primaria Caraludmé. Desde ese año hasta la actualidad se ha ido incrementando notablemente la cantidad de alumnos, lo que muestra que en Batán, existía la necesidad de una Escuela que mirara hacia el nuevo siglo, donde hoy los chicos no sólo reciben una educación moderna, sino que se forman en un ámbito impregnado de los principios del Cooperativismo.
EL PASADO Y EL FUTURO
A quienes hicimos este trabajo nos ha sido gratificante rescatar tantas anécdotas y recuerdos de gran valor emotivo. Suponemos que los lectores tendrán sensaciones parecidas. Pero hay algo más valioso que las anécdotas: es el ejemplo de los pioneros, sus ansias de progreso, su solidaridad y principalmente su espíritu Cooperativo. Por eso en todo este relato, pomenos énfasis en mostrar que Batán no progresó por alguna voluntad individual, sino con el esfuerzo conjunto de sus habitantes, luchando codo a codo, ayudándose cuando lo necesitaban. Nuestra intención es mostrar estos ejemplos, no sólo como homenaje, sino también como proyección hacia el nuevo siglo. La obra construída por ellos ha sido lo suficientemente sólida como para trascender el paso del tiempo. Así como los pioneros fueron capaces de superar todos los inconvenientes que se les presentaron, nosotros debemos afrontar los nuevos desafíos que se plantean hoy, como la Globalización Económica y la Revolución Tecnológica, con el mismo espíritu Cooperativo que ellos. Así podremos continuar la obra que aquellos consolidaron y dejarla como legado a las nuevas generaciones.
Testimonio de Zulema Lattanzi
(hija de Don Enrique Lattanzi)
“El ímpetu de un pionero”
"Cuando Papá trabajaba en la Cooperativa, nosotros vivíamos en la casa donde estaba la Usina, era parte de nuestra rutina de todos los días. Entre los recuerdos que guardo de ese tiempo, siempre se me aparece la Escuela 7, a la que yo asistía, al lado de la Cooperativa, especialmente cuando mi Mamá me alcanzaba a través del alambrado (que separaba a la escuela de la Cooperativa) un huevo batido con leche. Papá había aprendido electricidad un poco por correspondencia y otro poco por su propio ingenio e iniciativa. Cuando dejó la Cooperativa en el '55 se fue a trabajar a la Cooperativa Sierra de los Padres, y luego volvió a trabajar en la Cooperativa Batán en el año '65, convocado nuevamente por Emilio Larraya. Era muy trabajador y emprendedor, siempre encaraba proyectos nuevos con mucho ímpetu. Fue Presidente del Club Juventud Unida de Batán. Cuando la electricidad pasó a Agua y Energía, él pasó a la empresa estatal como jefe de una cuadrilla. En una oportunidad dejó a esta gente en la zona del camino a Sierra de los Padres haciendo unos pozos para plantar postes. Cuando volvió unas horas después, no habían hecho nada. Acostumbrado a que las cosas había que hacerlas bien, tomó una pala y, al grito de "yo les voy a enseñar a hacer pozos", empezó a hacerlos él mismo, pero desgraciadamente, esta vez su ímpetu lo traicionó. El esfuerzo, la bronca y su avanzada edad, le produjeron un ataque que poco después lo llevó a la muerte. Era un pionero que vivió y murió luchando por el progreso para todos."
Zulema Lattanzi
Testimonio de Carlos Martínez Saez
“Luchas, broncas y alegrías de un Cooperativista”
Cuando comenzó el servicio eléctrico de la Cooperativa, la energía la generaba el motor instalado en la usina. Había muchos problemas porque el motor no tenía mucha capacidad y se rompía, pero por lo menos teníamos luz.
La primera vez que se rompió el motor generador, se pudo reparar como para que siguiera andando un tiempo más. Pero se volvió a romper y no nos quedó mas remedio que pedir un motor prestado.
Recurrimos a quien entonces era Director de la Escuela Industrial, Don Angel Manelli, gran amigo y gran persona. El motor era bárbaro, de una gran capacidad. El problema era que el Sr. Manelli no tenía una autorización oficial para prestarnoslo, por lo que nos pidió mantener todo en absoluto secreto, "...yo se los presto, pero no digan nada a nadie, y que nadie los vea porque, no sólo me echan de la Escuela, sino que me meten preso", nos dijo Don Angel. Así fue que tuvimos que ir a buscarlo de noche, en un camión que era de Larraya y de Simón Alarcón, con Emilio y Tomás Casaliggi; lo cargamos como pudimos y lo trajimos a escondidas. Cuando llegamos, resultó que era tan grande que no entraba en el galpón, quedó el motor adentro y el generador afuera, a la vista de todo el mundo, y no podía pasar disimulado porque era un motor de tanta potencia que bramaba con un ruido que parecía un avión. Por suerte anduvo todo bien y lo pudimos devolver sin ningún problema.
Poco después la Dirección de Energía de la Provincia de Buenos Aires nos prestó otro motor pero esta vez las cosas no salieron tan bien. Los trámites tardaron como seis meses y cuando por fin pudimos ir a buscarlo los problemas recién empezaban. El motor era de 50 HP con generador y estaba en Chivilcoy; fuimos a buscarlo en el viejo camión de Larraya y Alarcón. Primero pasamos por La Plata para hacer mas trámites, nos dieron un montón de vueltas para darnos las planillas, tanto que el viaje terminó durando como seis dias. Yo había llevado toda la plata que tenía en casa, hasta el cambio!, eran 13.000 pesos y alcanzó justito para el viaje, la comida y los gastos de combustible, y nada de restorán, hacíamos un churrasco al costado de la ruta. Terminados aquellos trámites nos fuimos por el camino General Belgrano, de paso trajimos 100 palmeras para el cableado. Y finalmente llegamos a Chivilcoy (donde nos tenían que entregar el motor). Era de noche y el recibimiento no fue bueno, otra vez nos empezaron a dar vueltas; entregamos las planillas, y tardaban; tuvimos que esperar hasta que al otro día cuando llegó uno y nos dice "mire señor tenemos que darle una noticia no muy buena, el equipo de ustedes lo tenemos, pero está fundido". Imaginen las protestas, un trámite de seis meses!, y el motor fundido. Pedí prestado un teléfono y lo llamé a Larraya, a quien justamente en ese tiempo le habían puesto el teléfono en la cabina de la Estación de Servicio, me contestó con unas puteadas que resonaron en toda la provincia, "-díganles que se vayan a la p.........!, traigan el motor igual, que lo arreglamos nosotros". Y así lo hicimos, y quien lo arregló fue Francisco Haro, que era el capataz de la cantera Yaraví, que nos dijo "yo si quieren se los arreglo, pero con la condición de que quede asentado a gusto mío". Así se hizo y quedó bien y con ese motor pudimos tener luz justo hasta dos días antes de conectar la electricidad que venía de la Central de Mar del Plata.
La conexión de la Red Eléctrica de Batán al ramal de la Central Termoeléctrica 9 de Julio se hizo el 14 de Agosto de 1956, justo el día de mi aniversario de Casamiento; me acuerdo que mi señora, pobre, había cocinado algo especial, y yo no pude estar con ella, ya que nos pasamos casi todo el dia en la Cooperativa con el Ingeniero Cuesta, (que era el Jefe de Agua y Energía de Mar del Plata) y otros funcionarios que vinieron, y festejamos largo y tendido. La emoción que fue para nosotros conectar la luz después de todo lo que habíamos luchado y renegado con esos motores, es algo que no se puede contar. Cada vez que se rompía un Generador nos dejaba a oscuras, era desesperante, sobre todo para mí que con la panadería tenía que andar prendiendo esas lámparas de aceite para poder trabajar de noche. La electricidad de la Termoeléctrica nos iba a dar por fin luz segura para Batán.
Carlos Martínez Saez
“El primer médico de Batán”
Bernardo Jesús Buelga, nació el 26 de Junio de 1910 en Levinco-Aller, provincia de Oviedo, Asturias , España. Llegó a la República Argentina en 1950, por sus disidencias con el Régimen Franquista, ya recibido de médico y acompañado de su esposa, Caridad Otero y sus hijas Mirtea Caridad, María Carmen y María Jesús. A partir del 1 de Junio de ese mismo año se radicó en Batán, ya que había una reglamentación que decía que los médicos extranjeros sólo podían radicarse en un lugar donde no hubiera otro médico ejerciendo. Así se convirtió en el primer Médico de Batán, donde vivió y trabajó durante ocho años.
La vivienda y consultorio del Dr.Buelga y su familia, estaban en la casa que aún hoy es propiedad de Don Pedro Basso, sobre la Colectora, frente a la Estación de servicio. A la mañana se trasladaba a Mar del Plata a atender en su especialidad de Ginecología y Obstetricia, en el Hospital Mar del Plata (hoy Materno Infantil), y a la tarde atendía su consultorio.
En Batán participó activamente de la vida de la comunidad, que aún era pequeña, ya que el pueblo en el año 1950 sólo contaba con dos almacenes, el “9 de Julio” y “Casa Batán” de los Casaliggi, el Bar “Diagonal”, la Hostería, una peluquería, la panadería “El Trío”, la Estación de Servicio de Emilio Larraya, la Escuela N°7, la carnicería de Román y la Cooperativa con su Usina eléctrica. En esos primeros años la Usina daba luz hasta las 22.00 horas. En aquel tiempo, lo que es Batán y lo que se llama “Barrio La Avispa”, estaban separados por una loma que casi no dejaba ver el otro lado, por lo que había una rivalidad entre ambas barriadas, tanto en lo deportivo (partidos de Fútbol) como en los bailes y fiestas.
El pueblo era tranquilo, trabajando todos sus habitantes para engrandecerlo. Para ello organizaban bailes para recaudar fondos para la Cooperadora de la Escuela Provincial N°7, siendo el Dr. Buelga, miembro activo de ella, ya que sus hijas concurrían a dicha Escuela. También fue socio de la Cooperativa Eléctrica, destacándose su participación en Asambleas y reuniones. La labor del Doctor Buelga fue reconocida por los miembros de la comunidad, ya que siempre estuvo presente en todos los eventos que se desarrollaban en la misma. También estaba siempre presente acompañando a los vecinos en sus acontecimientos familiares felices, bautismos, cumpleaños o casamientos, como así también en los hechos desgraciados donde orientó y consoló ante desenlaces fatales. El Doctor Buelga gozó de la amistad de todos; los miembros más destacados de la comunidad, como el Suboficial Mayor Van Morlinghan, a cargo del Descamento Policial o el Padre Pedro Urburúa, primer Sacerdote que vino a Batán a oficiar Misa, lo apreciaban y respetaban. Lo mismo sucedía con los numerosos obreros de las canteras, en general de nacionalidad Chilena, a los que siempre atendió con el mismo espíritu de servicio.
Todos estos pacientes nunca lo olvidaron, y lo siguieron visitando cuando en 1959, por razones profesionales se radicó en Mar del Plata.
El Doctor Buelga falleció el 5 de Enero de 1966, en Mar del Plata.
María Jesús Buelga
Testimonio de Don Andrés Martínez,
Primer diariero de Batán.
“Comencé a trabajar como vendedor de diarios, el 7 de Julio de 1946, recién cumplidos los 22 años. Hice ese trabajo un poco por casualidad ya que en realidad yo soy un campesino, proveniente del pueblo Estación La Dulce. Al poco tiempo de estar en Mar del Plata un amigo me consiguió el trabajo de ir a llevar los diarios a la Estancia Chapadmalal en bicicleta. El primer día que fuí, creí que iba a ser fácil, porque justo me tocó un hermoso día de sol, en que daba gusto irse en bicicleta. Pero al otro día cuando empezó a llover la cosa se puso brava, los caminos eran un desastre de barro y pozos. Especialmente en el bulevard de entrada a la Estancia, que por estar cubierto de árboles, no daba nunca el sol, y cada vez que llovía, tardaba, muchísimo en secarse.
En esa época la Estancia era como una ciudad. Tenía ciento sesenta empleados según planilla, mas gente que tomaban para changas y gente que andaba de paso, sin contar a los dueños y la cantidad de ilustres visitantes que recibía la Estancia de los Martínez de Hoz. Todos me recibieron muy bien, ya que en esa época nadie iba por ahí a vender nada.
Al poco tiempo de ir, empecé a atender los clientes que estaban por el camino, en Batán y Chapadmalal. Aunque el recorrido se me hizo más largo, para la gente era muy importante, porque no solo me compraban el diario, sino que me encargaban de todo, desde telas, remedios, productos de farmacia, de tienda. De todo. En eso los dueños de la estancia fueron muy correctos en el trato conmigo, estaban contentos de que yo les llevara el diario, y me decían que podía llevar cualquier cosa, vender lo que sea, menos juego, eso si, nada de juego, eso estaba prohibido.
A la gente sin duda le era de ayuda poder pedirme a mí que le trajera las cosas que necesitaban ya que en aquel tiempo era muy difícil trasladarse. En Batán pasaban colectivos, un poco salteados, pero al menos con cierta frecuencia, que pertenecían a la línea "La Sarmiento", de Juanillo, a quien tantos recuerdan con su sobrenombre, ya que su nombre era Juan Ardiles. Pero en Chapadmalal todavía no se había hecho el camino vecinal, y pasaba un colectivo a las perdidas. En el `48 fué un gran acontecimiento cuando la línea "La Sarmiento", inauguró los colectivos nuevos, eran dos Chevrolet flamantes, cero kilómetro. Pero aunque mejoraron las comunicaciones, la gente me seguía pidiendo cosas.
En Batán en aquella época había muy pocas casas.En el año '46, en mil metros, había tres almacenes, el de los Alvarez, el "9 de Julio" y el de los Batán, que en esa época ya estaba a cargo de don Pepe Cassaliggi. Después estaba también el triángulo de Chaulet (que era una panadería), y había tres carnicerías: Aragua (al lado de Alvarez), Toribio Videla y los Román, después era casi todo campo, y alguna que otra casita.
En Chapadmalal estaba el almacén "Las tres Estacas", que tenía ese nombre, porque el dueño tenía tres hijas que eran muy altas y muy flacas y siempre estaban clavadas en el mostrador, por eso los muchachos le empezaron a decir, el Bar de "Las tres Estacas", hasta que al final le quedó ese nombre. Después, bajando de la cantera había un señor que tenía una plantación de manzanas, y se llamaba Agüero, después estaba la casa de piedra (que todavía está). Estaba también el Almacén de Mestre, y por el lado de la estación, el Almacén de Pedro Díaz, y la casa de Manuco, la familia Martín, después no había más nada. En donde ahora está Palmar había un horno de Falcone y Petracchi. Uno de los primeros pobladores, que vivían por ahí donde está la panadería de Casaliggi, era una familia de apellido Artigas. La señora venía hasta el paso a nivel a esperarme para comprar el diario.
Los diarios nacionales que llevaba eran, Noticias Gráficas, La Nación y Crítica (el diario de los Botana, que por su estilo era parecido a lo que es hoy Crónica). Y diario de Mar del Plata el que más llevé fue siempre La Capital, y en períodos cortos, La Mañana y El Trabajo. Como le decía tuve la suerte de recibir el afecto de todos, desde los más ricos hasta los más pobres, todos me trataron muy bien, y desde hace treinta años que me sigo encontrando con gente que se acuerda de mí, y me saluda con cariño, muchas señoras siguen diciendo "mi diariero", por eso me considero un afortunado. Los que hicieron todo fueron ustedes la gente de Batán, porque aunque era mucho esfuerzo, me recibían siempre con tanto cariño, que me cargaban las "pilas", como para volver al otro día con más ganas.”
(agregar la foto del que va en bicicleta)
Andrés Martínez
Testimonio de Don Rómulo Soncini
Retrato de un luchador
“Ser amigo de Don Emilio Larraya era el más grande de los honores, pero entenderlo, no era fácil..., porque tenía culturalmente una condición valiosísima, que es la desconfianza del paisano ante lo nuevo. Llegar a convencerlo a Emilio de que algo era de Buena Fe, costaba trabajo, y por otro lado no había nadie que lo fuera a convencer de lo que él no quisiera estar convencido. Era un hombre que no debe haber dejado réplica, como se dice “rompió el molde”, porque se había hecho a golpes de la vida, pero aún así, aprendió mucho y siempre siguió evolucionando como dirigente. La primera vez que lo ví a Larraya fue cuando vine a decirle que lo que estaba haciendo por esta Cooperativa era admirable, pero era una locura. Digamos que no le gustó ni medio. Es que Larraya dió por esta Institución, lo que tenía y lo que no tenía, tiempo, dinero, amarguras, todo. Fue como un piloto de avión en una tormenta. Era admirable verlo en el galpón con cuatro o cinco locos mas, queriendo dar luz a veinte casas (que eso era Batán en aquella época). El soñaba a lo grande, quería las cosas y no le importaba lo difíciles que fueran. Por todo eso yo he llegado a valorar a la persona de Don Emilio Larraya como un tesoro difícil de reproducir.
Rómulo Soncini
“La entrevista con el Almirante Frola”
“Yo llegué a hacerme cargo de la Cantera Yaraví en 1947, y al poco tiempo de funcionar, empezamos a necesitar corriente eléctrica. En aquel tiempo para conseguir esto, no sólo hacía falta dinero, cosa ya bastante difícil de por sí, sino que además, al ser una época de dureza económica, había que tener el conocimiento y la influencia para lograrlo. Yo ví la solución a través de la Cooperativa Eléctrica de Batán. Empezamos a hacer gestiones, presentar escritos ante Agua y Energía, diciendo que había una Cooperativa que daba luz al pueblo pero tenía muchos problemas con el generador. Todo esto se lo dije a un cuñado mío, un Ingeniero Naval, que tenía muy buenas relaciones como trabajador y profesional, dentro de la Marina, justo en el momento en que el gobierno nombra interventor en Agua y Energía a un Almirante retirado muy amigo del jefe de él. Habían estado juntos en Inglaterra. Este Almirante era de apellido Frola. Era un verdadero Prohombre de nuestro país; éste señor fue quien, usando material de vagones arrumbados y en desuso de la Base Naval Puerto Belgrano, construyó el Ferrocarril que va de Río Turbio a Río Gallegos, permitiendo la salida del carbón argentino al exterior. Conseguimos una entrevista con este hombre. Me costó llevarlo a Larraya al que no le hacía ninguna gracia ir a ver a los funcionarios a su despacho, más bien se daba el gusto de hacerlos venir a Batán. A pesar de que la entrevista con el Almirante Frola la conseguimos gracias a mi cuñado, y que yo había presentado escritos y hecho todas las gestiones; a pesar de todo lo que hablé en la reunión, de la falta que nos hacía la corriente eléctrica en nuestra industria, yo creo que la obra de tendido eléctrico la tuvimos gracias a Larraya. En la entrevista Larraya le contaba todas las aventuras y problemas que tenía para dar luz con el motor, mientras el señor Frola escuchaba en silencio. De repente lo interrumpió diciendo: “usted se merece tener la corriente eléctrica!”. Lo vio tan paisano y honesto que, a pesar de que no había partida para hacer la obra, dió el visto bueno. Siguió diciendo el Almirante Frola: “Me parece que este asunto lo vamos a arreglar, y lo vamos a arreglar a lo paisano, porque cuando estuve con su cuñado en la misión allá en Inglaterra, en tiempos de posguerra, vi montar usinas de reconstrucción, y sabe cómo hacían?, ponían el generador sobre rieles o vigas, y arriba les ponían unas chapas de zinc, para taparlos, y listo; porque los generadores son para producir corriente y dar corriente, qué me dicen a mí que hay que invertir en Mar del Plata, cuando se han gastado tres presupuestos en una mole de piedra donde no había nada. Ustedes saben lo que es un puchero de pobre?, es una olla grande donde sólo hay una papa, una zanahoria y un pedazo de carne, todos meten el cucharón y come el que tiene suerte. Bueno, ustedes tuvieron suerte; no sé en cuánto tiempo, pero ustedes van a tener luz”, terminó diciéndonos el Almirante Frola.
Rómulo Soncini
LISTAS DE INTEGRANTES DEL CONSEJO DE ADMINISTRACION
1949:
Titulares
Presidente:José Fontán
Secretario:Juan Triana
Tesorero:Francisco La Rocca
Vocales Titulares:Juan Casaliggi
Hermann Glusman
Emilio Larraya
Edelmiro Mendoza
Eleazar Mendoza
Rubén Mendoza
Ramón Román
José Cardoso
Juan Aizaroli
Suplentes
Antonio Alonso
Salvador Ravini
Virgilio Alvarez
Pedro Laurens
Favio Tempone
Síndico Titular:Juan Angout
" Suplente: Pascual Videla
Revisores de cuentas
Eduardo Cartotto
Tomás Casaliggi
Julio Oneto
José González
Eduardo Marino
1956
Presidente Emilio Larraya
Vicepresidente: Ramón Román
Secretario: Carlos Ferrario
Presecretario Tomás Cassaliggi
Tesorero: Carlos Martínez
Protesorero: Gerónimo Rosato
Vocales titulares: Juan Moyano
Francisco Roca
Alejandro Galdós
Juan Bianchi
Aníbal González
Eduardo Bacciadone
Vocales suplentes: Sixto Lugones
Antonio De'Spirito
Salvador Primo
Juan Fernández
Juan Casaliggi
Román Laurens
Síndico Titular: Santiago Román
Revisores de cuentas: Juan Padilla
Ramón Cacheda
Pedro Laurens
José González
Santos Gutierrez
1961
Presidente: Emilio Larraya
Vicepresidente: Ramón Román
Secretario: Carlos Ferrario
Prosecretario: Tomás Casaliggi
Tesorero: Carlos Martínez
Protesorero: Gerónimo Rosato
Vocales titulares: Francisco Roca
Antonio De'Spirito
Salvador Primo
Juan Casaliggi
Héctor Landa
Alejandro Galdós
Suplentes: Luis Grossi
Aníbal González
Aldo Genetti
Narciso Mora
Ernesto Sabugal
Francisco La Rocca
Síndico titular: Santiago Román
Síndico suplente: Arnaldo Genetti
Revisores de cuentas titulares: Pedro Laurens
José González
Nicolás Cioce
Mario Sánchez
José Federico
Revisores de cuentas suplentes: Germán Alvarez
Román Laurens
1966
Presidente: Emilio Martín Larraya
Vicepresidente: Santiago Román
Secretario: Ernesto Carlos Mitre
Prosecretario: Mario Oscar Sánchez
Tesorero: Carlos Martínez
Protesorero: Gerónimo Rosato
Vocales titulares: José Estrada
José Bologna
Aurelio Terrone
Ignacio Galera
José Casaliggi
Victorio Schandeler
Vocales suplentes: Manasé Sanhueza
René Rodríguez
Manuel Iglesias
Germán Alvarez
Síndico titular: Lelio Cavalari
Síndico suplente: Lino Sabugal
1971
Presidente: Emilio Martín Larraya
Vicepresidente: Santiago Román
Secretario: Ernesto Carlos Mitre
Prosecretario: Mario Oscar Sánchez
Tesorero: Carlos Martínez
Protesorero: Gerónimo Rosato
Vocales titulares:
Aurelio Terrone
José Magnoler
Ignacio Galera
Vicente Ferrari
Pedro Basso
Manuel Varela
Eduardo Foschesatto
1976
Presidente: Emilio Martín Larraya
Vicepresidente: Santiago Román
Secretario: Ernesto Carlos Mitre
Prosecretario: Mario Oscar Sánchez
Tesorero: Carlos Martínez
Protesorero: Gerónimo Rosato
Vocales titulares:
Carlos Garcia Mata
Aurelio Terrone
Ignacio Galera
Juan Baratucci
Juan Iuliano
Antonio Di Vito
Síndico Titular:Vicente Ferrari
Síndico Suplente: José Rodolfo Magnoler
1981
Presidente: Emilio Martín Larraya
Vicepresidente: Santiago Román
Secretario: Ernesto Carlos Mitre
Prosecretario: Mario Oscar Sánchez
Tesorero: Carlos Martínez
Protesorero: Jaime Funes
Vocales titulares:
Rubén Baldoni
Antonio Di Vito
Néstor Troche
Suplentes
Pedro Pepe
Mario Domingo
Teodoro Machado
Síndico titular: Victoriano Sanchez
Síndico suplente: Reynaldo Barthes
1986
Presidente: Emilio Martín Larraya
Vicepresidente: Mario O.Sánchez
Secretario:Ernesto Mitre
Prosecretario: Antonio Di Vito
Tesorero: Jaime Funes
Protesorero: Ginés Sánchez Navarro
Vocales titulares: Santiago Román
Victoriano Sánchez
Rubén Baldoni
Vocales Suplentes: Pedro Pepe
Félix Rocco
Carlos Martínez Saez
Síndico Titular: Arnaldo Genetti
Síndico suplente: Francisco Borges
1991
Presidente: Antonio Di Vito
Vicepresidente: Mario Sánchez
Secretario: Rubén Baldoni
Prosecretario: Rubén Montaña
Tesorero: Miguel Angel Fernández
Protesorero: Ginés Sánchez Navarro
Vocales titulares: Carlos Spinelli
Félix Rocco
Eduardo Cageao
Vocales suplentes: Emilio Oriolo
Pedro Casagrande
Nélida González de Rizzi
Síndico titular: Juan Carlos Raiteri
Síndico suplente: Antonio Rizzi
1997
Presidente: Pedro Casagrande
Vicepresidente: Pedro González
Secretario: Rubén Omar Dols
Prosecretaria: Zulma B.Harvetz
Tesorera: Miriam Schandeler
Protesorera: Silvia Salazar
Vocales Titulares:
Mario Laurens
Román Laurens
Gabino Muzzupappa
Vocales suplentes:
Armando Rubén Paez
Victorio Schandeler
Sindico Titular: Andrea Ferradás
Sindico suplente: Daniel Hevia
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05/10/08
Reseña histórica de las explotaciones de piedra en el circuito Batán-Chapadmalal
Introducción
“Las canteras, principalmente las que no producen y están abandonadas, dejan grandes cavidades a cielo abierto, que las lluvias llenan de agua, que no tiene salida y forman enormes piletones, que suelen alcanzar profundidades de seis a ocho metros, donde ya han ocurrido muchas desgracias personales, principalmente adolescentes, que para trabajar nadie o muy pocos pueden emplear, y estos jovencitos, en su afán de aventura o de conocer o descubrir algo nuevo, casi todos varones en época de receso escolar, salen en patotas o grupos, sin rumbo fijo y al encontrar estas lagunas por lo general intentan bañarse o nadar, y sin pretender hacer daño, termina ahogándose alguno y después son los lamentos, pero ni los dueños, ni autoridades, hasta el presente se han preocupado por tapar o rellenar estos vacíos, que son verdaderas trampas mortales.”
Este párrafo escrito por el vecino y almacenero de Estación Chapadmalal, Ramiro Mestre, es una gran definición de riesgo ambiental. Con su sencillez, Don Ramiro grafica una situación que se da repetidas veces con las cavas y las canteras. Hemos incluido este párrafo como introducción por formar parte de lo que uno de los primeros intentos de elaborar un relato histórico de la localidad. El Sr. Mestre tituló austeramente a este relato “Chapadmalal, Batán y la zona”(1). En este trabajo nos referiremos en reiteradas ocasiones a los testimonios de los protagonistas directos de esta historia, que son precisamente los habitantes mas antiguos de “Chapadmalal, Batán y la zona”, concentrando nuestra atención en la profusa actividad minera y su fuerte contenido socio cultural, económico y ambiental.
Los inicios
La minería de extracción de piedra ortocuarcita se inicia prácticamente con el comienzo del siglo XX. Según testimonios orales, ya en 1910, se extraía piedra en tierras de Gregorio Viera, donde actualmente se encuentra el establecimiento San Justo (2). La tecnología de esas primeras canteras era muy rudimentaria, lo que hacía que toda la actividad dependiera del trabajo humano. El primer paso era liberar la piedra, dejarla visible removiendo la tierra de las zonas cercanas a las “paredes” (como se llama a los frentes de roca donde se marcan la vetas). Sobre las vetas se ubicaban estratégicamente los “pinchotes”, los cuales eran luego golpeados con un “marrón” (una enorme maza de acero). Con los golpes, los pinchotes penetraban en la piedra provocando hendiduras que terminaban desprendiendo grandes bloques. A su vez esos grandes bloques eran reducidos a golpe de marrón en piezas mas chicas permitiendo el traslado del material. El marrón era entonces, la principal herramienta de todo este proceso, aunque de poco servía si no era impulsado por los fuertes y hábiles brazos de los obreros. Esos mismos brazos iban a ser los acarrearan la piedra hasta el principal medio de transporte de aquellas primeras décadas del siglo XX, las chatas playas. Una vez que estas habían sido cargadas, el trabajo mas duro correspondía a los caballos que debían tirar de las chatas. Así la piedra de aquellas primeras canteras era llevada hasta la Estación de ferrocarril que da nombre al pueblo “Estación Chapadmalal”. Pero la actividad minera de aquellos años no se limitó a la piedra; en 1913 se estableció en la zona actualmente conocida como “Paraje La Florida”, un campamento de franceses en busca de petróleo. El hecho fue rescatado del olvido cuando en la década del ’40 se establecen canteras en la zona y se revelan las misteriosas perforaciones que quedaron como testimonio de la infructuosa exploración. (3)
En la década del ’20 se establecieron otras canteras en la zona. Kurt Hermann Wachnitz, orgulloso inmigrante alemán, abrió un frente que llamó cantera Sudatlántica, ubicado sobre el camino actualmente llamado “Circuito de canteras Sud”. Y aparece en esos años otro de los nombres pioneros de la actividad minera en Batán y Chapadmalal, José Vasicci con otra cantera. Estos hombres eran arrendatarios de tierras de Gregorio Viera, principal propietario rural de la zona (con la obvia excepción de Martínez de Hoz). Poco después, en 1930, inicia sus actividades la empresa Cerámica del Plata. Las actividades de estos establecimientos estaban muy limitadas aun por el escaso desarrollo tecnológico y social. Es importante señalar algunas de esas dificultades para entender el esfuerzo que significaba desarrollar esta actividad en la época:
- no había energía eléctrica,
- no había caminos transitables permanentes
- no había camiones
- se registraba escasez de mano de obra
Ante estas limitaciones, las canteras no podían realizar ningún proceso del material, simplemente reducían los bloques todo lo que se lo permitían sus modestas posibilidades, a fin de que las chatas lo transportaran a la cercana Estación de Ferrocarril. Respecto al problema de la mano de obra, hay que tener en cuenta que la población del partido de General Pueyrredón era escasa aun, y que la población rural tenía características netamente volcadas a la actividad agropecuaria. Entonces ¿quiénes trabajaban en estas primeras canteras? Los testimonios mas memoriosos hablan de inmigrantes montenegrinos (provenientes de Montenegro, una de las regiones que aun quedan del núcleo de lo que fue Yugoslavia), lo cual se constata con la presencia, aun hoy de apellidos con ese origen en las comunidades de Batán y Chapadamalal (4). También se habla de inmigrantes italianos y españoles. De los problemas antes nombrados que sufría la actividad, la falta de caminos siguió siendo fundamental, comenzando a registrarse una parcial solución en 1940 cuando se construye la ruta 88, aunque en ese tiempo la mayoría de la gente se seguía movilizando en tracción a sangre.
El crecimiento de la construcción y la expansión minera
Desde mediados de la década del ’30 el crecimiento de la ciudad de Mar del Plata hace que muchas canteras que se encontraban dentro de la ciudad deban cesar sus actividades, obligando a su desplazamiento. Esto provocó una aceleración en la expansión minera en la zona de Batán-Chapadmalal. Las modestas canteras existentes se fueron tecnificando; los empresarios antes nombrados Wachnitz y Vasicci adquieren los primeros camiones. Aparecen los martillos neumáticos, los que impulsados por un compresor introducían grandes barrenos en la piedra, facilitando la extracción. A su vez, se fue extendiendo en la zona el uso de la dinamita para romper los bloques de piedra cada vez mas grandes. Así comienza a vivirse esa característica con la que tantos años iban a convivir los habitantes de Batán y Chapadmalal, las explosiones.
En la década del 40 comienzan sus actividades dos canteras muy importantes, tal vez las que con el tiempo van a ser las mayores de la zona: Dazeo hnos., fue abierta en 1948 por Vicente Dazeo trasladando sus instalaciones antes ubicadas en la actual zona de Juan B.Justo y Alem., y Yaraví S.A., fundada en 1947, cuyos accionistas provenían de la industria de la construcción en Córdoba, siendo su primer gerente Rómulo Soncini. En esos años la actividad alcanza su mas alta demanda de mano de obra. La construcción se aceleraba a un ritmo febril en la Mar del Plata donde crecía el turismo sindical bajo el signo del peronismo. Y además, pese a los adelantos técnicos que ya comenzaban a vislumbrarse, la mayor parte del trabajo aun se basaba en el trabajo manual. Así es que llegan a trabajar mas de cien obreros por cantera en esta época. Esta enorme demanda de fuerza de trabajo comenzó a ser cubierta por la inmigración de obreros chilenos. Batán se convierte en un poderoso polo de atracción para trabajadores de esta nacionalidad, registrándose un movimiento constante, llegando a un punto en que, en la década del ’60 la mayor parte de la población de Batán era chilena. La mayoría de estos trabajadores provenían del sur de Chile y tenían experiencia en el trabajo minero.
En la década del ’50 la construcción sigue creciendo y con ella crecen las canteras. En 1951 se extraen de la cantera Sudatlántica, los dos enormes bloques con los que se construyen los lobos marinos característicos de la rambla marplatense. Con la llegada de la energía eléctrica en 1955 comienza un importante desarrollo tecnológico (5). Las canteras mas grandes instalan sistemas que les permiten realizar las dos operaciones principales en la elaboración de la piedra: la molienda y la zaranda. Las moliendas son sistemas que trituran la piedra. A su vez las zarandas separan y clasifican la piedra, moviendo los cargamentos de piedra sobre mallas metálicas con huecos de distintos tamaños, separando el material según las utilidades a que estén destinadas, como pueden ser pedregullos para hormigón o pavimento, granza, arena de piedra, e incluso polvos de piedras para la fabricación de jabones y abrasivos.
La realización de estas operaciones en el mismo lugar de producción permiten superar el problema del costo del transporte, ya que el traslado de la piedra “en bruto” en ocasiones podía ser antieconómico, por lo difícil que era mover semejantes bloques, aun en ferrocarril. Así la actividad minera presenta por esos años cada vez mayor demanda, y una mayor rentabilidad al agregar mayor valor agregado al producto. Así se van incorporando otros adelantos técnicos, el más importante de los cuales es la utilización de pólvora. La pólvora tiene un mayor costo que la dinamita pero su aplicación es distinta. La dinamita se utiliza para romper grandes bloques de roca compacta, reduciéndola a muchas piezas menores, ya que es un explosivo de gran poder expansivo. La pólvora en cambio, produce una explosión mas localizada, por lo que se utilizaba, y aun se sigue utilizando, para producir explosiones pequeñas en cadena a lo largo de la veta. La idea de esto no es romper, sino mas bien “desprender” bloques de la roca madre. Este tipo de procedimiento se utilizaba cuando se buscaba producir determinados tipos de piedra como laja, o piedra ornamental, en la cual se buscaba preservar el formato de la piedra. Lo mismo pasa con las canteras que producen arcilla, dado que este material se encuentra localizado entre vetas de piedra su extracción debe ser cuidadosa, por lo que las grandes explosiones de alto poder destructivo no son recomendables.
Con estas técnicas aparece un nuevo tipo de trabajador calificado en las canteras, que son los expertos en explosivos. Técnicos e ingenieros especialistas en estos materiales eran demandados para trabajar en las canteras de Batán y Chapadmalal. Entre esta nueva mano de obra aparece una nueva función que va a ser cumplida con un operario, tal vez no tan calificado en lo que respecta a conocimientos, pero si en coraje y destreza: eran los llamados “foguines”. Su trabajo era extremadamente peligroso, debían hacer una rápida y precisa carrera prendiendo todas las mechas de la pólvora previamente depositadas en agujeros hechos en la roca, a fin de que se produjeran todas las explosiones en cadena. Tras prender la última mecha, al foguín le quedaban los segundos justos como para llegar al refugio.
El esplendor de los años ‘60
Los comienzos de la década del ’60 marcan el momento de mayor actividad en las canteras. Todos los testimonios recuerdan la época como de pleno empleo y de permanente demanda de mano de obra que estimulada la llegada de mas trabajadores del otro lado de la cordillera. El paisaje de las canteras en ese tiempo ya es muy similar al que podemos ver en la actualidad, con la salvedad de que en esos tiempo la actividad era febril. Tecnológicamente las grandes canteras ya tenían modernas instalaciones propias de una industria muy rentable, la piedra circulaba por cintas transportadoras, las moliendas y las zarandas funcionaban con energía eléctrica y los explosivos no paraban de sonar retumbando uno tras otro en toda la zona.
El notable crecimiento de la actividad minera, y de todo el eje Batán Chapadmalal, no pasa desapercibido para las autoridades. Por iniciativa y gestión del entonces intendente Teodoro Bronzini, se formó un consorcio caminero con el fin de unir la Ruta 88 con las canteras. El novedoso proyecto implicaba que la Junta Provincial de Caminos vecinales financiara un 70% de la obra y el 30% restante fuera por cuenta de la propia comunidad. A su vez la dirección y certificación de obra corría por cuenta de Vialidad Nacional. El proyecto fue exitoso gracias a la gestión del Consorcio , integrado por empresarios de las canteras y vecinos de la zona como Emilio Larraya y Ramiro Mestre. El camino construido tiene 10 kilómetros de extensión y recibe el nombre de “Circuito de Canteras”. El pavimento es rústico pero resistente, por la presencia de una sólida base de piedra donada por las canteras. Pasa prácticamente por la entrada de todas la canteras importantes de la zona permitiendo la circulación de camiones de gran porte y peso. En esos tiempos el Ferrocarril ya declinaba su misión como medio de transporte por lo que la importancia económica de este camino fue fundamental. También significó un cambio en la vida de la gente de la localidad de Estación Chapadmalal, ya que recién en ese entonces pudo contar con transporte colectivo de pasajeros.
La preocupación de las autoridades se hace notoria también a través de trabajos de planificación. En 1965 los arquitectos Pastor y Bonilla realizan un estudio, también recordado por don Ramiro Mestre: “Esta ciudad satélite, fue programada en la década del ´60 y para realizarla, se proyectó un plan regulador del Partido de General Pueyrredón, que realizaron el arquitecto Pastor y el ingeniero Bonilla. El estudio se terminó en el año 1965, pero no se pudo poner en práctica por la interrupción del gobierno democrático, por intervención de las Fuerzas Armadas que lo reemplazó” (6). Este proyecto es un exhaustivo estudio de las actividades de la zona, y hoy constituye una gran fuente de datos para estudiar los orígenes de la localidad, y es además un modelo de que significa un estado planificador y comprometido con la solución de los problemas de la comunidad, mirando hacia el futuro.
Tras el enorme crecimiento de la minería en la década del ’60, paralela a la explosión de la construcción de edificios en Mar del Plata, llegó una declinación en la década del ’70 aunque paradójicamente entre 1976 las canteras alcanzan un nuevo pico de producción impulsado por la construcción del Estadio mundialista y el Complejo Punta Mogotes.
Actualidad
Hoy las canteras mas importantes siguen en actividad, aunque sometidas a los vaivenes de los ciclos económicos. En estos momentos es muy importante la producción de lajas para frentes, a la vez que sigue la demanda de piedra para caminos y escolleras. Las canteras de mayor actividad son Yaraví, Los Curros y Dazeo, que siguen siendo de los principales empleadores de mano de obra en la zona. Luego hay numerosos frentes pequeños abiertos para hacer explotaciones temporarias. Pero en estos tiempos ya está consolidada la preocupación ambiental como una cuestión prioritaria, sobre la que incluso están tomando conciencia los mismos propietarios de las canteras. Fruto de esta preocupación es que ya se han puesto en marcha emprendimientos que buscan recuperar las canteras abandonadas con el fin de convertirlas en atracción turística. Esto es muy positivo porque permite ocupar esos espacios previniendo posibles accidentes. Pero un factor fundamental en este proceso es la toma de conciencia de toda la población de la zona, ya que es la demanda de los propios pobladores la que va a lograr que el Estado ponga manos a la obra para buscar soluciones de fondo.
Citas
1.- Extraido de Ramiro Mestre “Chapadmalal, Batán y la Zona”. Cabe aclarar que esta obra
no se encuentra editada y que llegó como un manuscrito a nuestras manos gracias a la
Sociedad de Fomento de Estación Chapadmalal.
2.- Testimonio oral de Manuel Cevalles “Manuco”, uno de los paisanos mas antiguos de la
zona fallecido poco después de haber mantenido esta conversación con el autor de estas
líneas.
3.- Testimonio oral de Edelio Martín, antiguo poblador de Estación Chapadmalal.
4.- Esta constatación se basa en consultas a habitantes de Batán, los sres. Iuquich, Kasprzyk
y Karas
5.- Hasta 1955 las Cooperativas Eléctricas de Batán y Chapadmalal intentaban proveer
energía eléctrica por medio de generadores que solo permitían abastecer la demanda
doméstica. En ese año la empresa estatal Agua y Energía construye un ramal a la zona
extraído del Libro del cincuentenario de la Cooperativa Batán.
6.- Mestre, ob.cit.
Bibliografía
“Libro del Cincuentenario de la Cooperativa Batán”, Alberto Subiela, Batán 1999.
Mestre Ramiro: “Chapadmalal, Batán y la zona”.
“Pasado y presente de las Canteras, Revista Juntos n°2: Editada por Cooperativa Batán, Batán 1994.
“Historia de Batán”: en “Guía Telefónica de la Cooperativa Batán”. Batán 1992.
“Héroes de los Campos, Reseña histórica de Estación Chapadmalal”,Alumnos y docentes de la carrera de Trabajo Social, Universidad Nacional de Mar del Plata, 1994.
“Batán: una aproximación a la caracterización de las actividades productivas y su problemática ambiental”, Tesis para la Licenciatura en Geografía, Lic.Silvia Bocero y Elba E.Kloster. Mar del Plata 1994.
“Plan de Desarrollo para el Area Batán Chapadmalal”, Pastor y Bonilla, Municipalidad de General Pueyrredón, Mar del Plata 1964.
“Mar del Plata, Una Historia Urbana”, Fundación Banco de Boston, Facultad de Humanidades UNMDP, 1989.
“Las canteras, principalmente las que no producen y están abandonadas, dejan grandes cavidades a cielo abierto, que las lluvias llenan de agua, que no tiene salida y forman enormes piletones, que suelen alcanzar profundidades de seis a ocho metros, donde ya han ocurrido muchas desgracias personales, principalmente adolescentes, que para trabajar nadie o muy pocos pueden emplear, y estos jovencitos, en su afán de aventura o de conocer o descubrir algo nuevo, casi todos varones en época de receso escolar, salen en patotas o grupos, sin rumbo fijo y al encontrar estas lagunas por lo general intentan bañarse o nadar, y sin pretender hacer daño, termina ahogándose alguno y después son los lamentos, pero ni los dueños, ni autoridades, hasta el presente se han preocupado por tapar o rellenar estos vacíos, que son verdaderas trampas mortales.”
Este párrafo escrito por el vecino y almacenero de Estación Chapadmalal, Ramiro Mestre, es una gran definición de riesgo ambiental. Con su sencillez, Don Ramiro grafica una situación que se da repetidas veces con las cavas y las canteras. Hemos incluido este párrafo como introducción por formar parte de lo que uno de los primeros intentos de elaborar un relato histórico de la localidad. El Sr. Mestre tituló austeramente a este relato “Chapadmalal, Batán y la zona”(1). En este trabajo nos referiremos en reiteradas ocasiones a los testimonios de los protagonistas directos de esta historia, que son precisamente los habitantes mas antiguos de “Chapadmalal, Batán y la zona”, concentrando nuestra atención en la profusa actividad minera y su fuerte contenido socio cultural, económico y ambiental.
Los inicios
La minería de extracción de piedra ortocuarcita se inicia prácticamente con el comienzo del siglo XX. Según testimonios orales, ya en 1910, se extraía piedra en tierras de Gregorio Viera, donde actualmente se encuentra el establecimiento San Justo (2). La tecnología de esas primeras canteras era muy rudimentaria, lo que hacía que toda la actividad dependiera del trabajo humano. El primer paso era liberar la piedra, dejarla visible removiendo la tierra de las zonas cercanas a las “paredes” (como se llama a los frentes de roca donde se marcan la vetas). Sobre las vetas se ubicaban estratégicamente los “pinchotes”, los cuales eran luego golpeados con un “marrón” (una enorme maza de acero). Con los golpes, los pinchotes penetraban en la piedra provocando hendiduras que terminaban desprendiendo grandes bloques. A su vez esos grandes bloques eran reducidos a golpe de marrón en piezas mas chicas permitiendo el traslado del material. El marrón era entonces, la principal herramienta de todo este proceso, aunque de poco servía si no era impulsado por los fuertes y hábiles brazos de los obreros. Esos mismos brazos iban a ser los acarrearan la piedra hasta el principal medio de transporte de aquellas primeras décadas del siglo XX, las chatas playas. Una vez que estas habían sido cargadas, el trabajo mas duro correspondía a los caballos que debían tirar de las chatas. Así la piedra de aquellas primeras canteras era llevada hasta la Estación de ferrocarril que da nombre al pueblo “Estación Chapadmalal”. Pero la actividad minera de aquellos años no se limitó a la piedra; en 1913 se estableció en la zona actualmente conocida como “Paraje La Florida”, un campamento de franceses en busca de petróleo. El hecho fue rescatado del olvido cuando en la década del ’40 se establecen canteras en la zona y se revelan las misteriosas perforaciones que quedaron como testimonio de la infructuosa exploración. (3)
En la década del ’20 se establecieron otras canteras en la zona. Kurt Hermann Wachnitz, orgulloso inmigrante alemán, abrió un frente que llamó cantera Sudatlántica, ubicado sobre el camino actualmente llamado “Circuito de canteras Sud”. Y aparece en esos años otro de los nombres pioneros de la actividad minera en Batán y Chapadmalal, José Vasicci con otra cantera. Estos hombres eran arrendatarios de tierras de Gregorio Viera, principal propietario rural de la zona (con la obvia excepción de Martínez de Hoz). Poco después, en 1930, inicia sus actividades la empresa Cerámica del Plata. Las actividades de estos establecimientos estaban muy limitadas aun por el escaso desarrollo tecnológico y social. Es importante señalar algunas de esas dificultades para entender el esfuerzo que significaba desarrollar esta actividad en la época:
- no había energía eléctrica,
- no había caminos transitables permanentes
- no había camiones
- se registraba escasez de mano de obra
Ante estas limitaciones, las canteras no podían realizar ningún proceso del material, simplemente reducían los bloques todo lo que se lo permitían sus modestas posibilidades, a fin de que las chatas lo transportaran a la cercana Estación de Ferrocarril. Respecto al problema de la mano de obra, hay que tener en cuenta que la población del partido de General Pueyrredón era escasa aun, y que la población rural tenía características netamente volcadas a la actividad agropecuaria. Entonces ¿quiénes trabajaban en estas primeras canteras? Los testimonios mas memoriosos hablan de inmigrantes montenegrinos (provenientes de Montenegro, una de las regiones que aun quedan del núcleo de lo que fue Yugoslavia), lo cual se constata con la presencia, aun hoy de apellidos con ese origen en las comunidades de Batán y Chapadamalal (4). También se habla de inmigrantes italianos y españoles. De los problemas antes nombrados que sufría la actividad, la falta de caminos siguió siendo fundamental, comenzando a registrarse una parcial solución en 1940 cuando se construye la ruta 88, aunque en ese tiempo la mayoría de la gente se seguía movilizando en tracción a sangre.
El crecimiento de la construcción y la expansión minera
Desde mediados de la década del ’30 el crecimiento de la ciudad de Mar del Plata hace que muchas canteras que se encontraban dentro de la ciudad deban cesar sus actividades, obligando a su desplazamiento. Esto provocó una aceleración en la expansión minera en la zona de Batán-Chapadmalal. Las modestas canteras existentes se fueron tecnificando; los empresarios antes nombrados Wachnitz y Vasicci adquieren los primeros camiones. Aparecen los martillos neumáticos, los que impulsados por un compresor introducían grandes barrenos en la piedra, facilitando la extracción. A su vez, se fue extendiendo en la zona el uso de la dinamita para romper los bloques de piedra cada vez mas grandes. Así comienza a vivirse esa característica con la que tantos años iban a convivir los habitantes de Batán y Chapadmalal, las explosiones.
En la década del 40 comienzan sus actividades dos canteras muy importantes, tal vez las que con el tiempo van a ser las mayores de la zona: Dazeo hnos., fue abierta en 1948 por Vicente Dazeo trasladando sus instalaciones antes ubicadas en la actual zona de Juan B.Justo y Alem., y Yaraví S.A., fundada en 1947, cuyos accionistas provenían de la industria de la construcción en Córdoba, siendo su primer gerente Rómulo Soncini. En esos años la actividad alcanza su mas alta demanda de mano de obra. La construcción se aceleraba a un ritmo febril en la Mar del Plata donde crecía el turismo sindical bajo el signo del peronismo. Y además, pese a los adelantos técnicos que ya comenzaban a vislumbrarse, la mayor parte del trabajo aun se basaba en el trabajo manual. Así es que llegan a trabajar mas de cien obreros por cantera en esta época. Esta enorme demanda de fuerza de trabajo comenzó a ser cubierta por la inmigración de obreros chilenos. Batán se convierte en un poderoso polo de atracción para trabajadores de esta nacionalidad, registrándose un movimiento constante, llegando a un punto en que, en la década del ’60 la mayor parte de la población de Batán era chilena. La mayoría de estos trabajadores provenían del sur de Chile y tenían experiencia en el trabajo minero.
En la década del ’50 la construcción sigue creciendo y con ella crecen las canteras. En 1951 se extraen de la cantera Sudatlántica, los dos enormes bloques con los que se construyen los lobos marinos característicos de la rambla marplatense. Con la llegada de la energía eléctrica en 1955 comienza un importante desarrollo tecnológico (5). Las canteras mas grandes instalan sistemas que les permiten realizar las dos operaciones principales en la elaboración de la piedra: la molienda y la zaranda. Las moliendas son sistemas que trituran la piedra. A su vez las zarandas separan y clasifican la piedra, moviendo los cargamentos de piedra sobre mallas metálicas con huecos de distintos tamaños, separando el material según las utilidades a que estén destinadas, como pueden ser pedregullos para hormigón o pavimento, granza, arena de piedra, e incluso polvos de piedras para la fabricación de jabones y abrasivos.
La realización de estas operaciones en el mismo lugar de producción permiten superar el problema del costo del transporte, ya que el traslado de la piedra “en bruto” en ocasiones podía ser antieconómico, por lo difícil que era mover semejantes bloques, aun en ferrocarril. Así la actividad minera presenta por esos años cada vez mayor demanda, y una mayor rentabilidad al agregar mayor valor agregado al producto. Así se van incorporando otros adelantos técnicos, el más importante de los cuales es la utilización de pólvora. La pólvora tiene un mayor costo que la dinamita pero su aplicación es distinta. La dinamita se utiliza para romper grandes bloques de roca compacta, reduciéndola a muchas piezas menores, ya que es un explosivo de gran poder expansivo. La pólvora en cambio, produce una explosión mas localizada, por lo que se utilizaba, y aun se sigue utilizando, para producir explosiones pequeñas en cadena a lo largo de la veta. La idea de esto no es romper, sino mas bien “desprender” bloques de la roca madre. Este tipo de procedimiento se utilizaba cuando se buscaba producir determinados tipos de piedra como laja, o piedra ornamental, en la cual se buscaba preservar el formato de la piedra. Lo mismo pasa con las canteras que producen arcilla, dado que este material se encuentra localizado entre vetas de piedra su extracción debe ser cuidadosa, por lo que las grandes explosiones de alto poder destructivo no son recomendables.
Con estas técnicas aparece un nuevo tipo de trabajador calificado en las canteras, que son los expertos en explosivos. Técnicos e ingenieros especialistas en estos materiales eran demandados para trabajar en las canteras de Batán y Chapadmalal. Entre esta nueva mano de obra aparece una nueva función que va a ser cumplida con un operario, tal vez no tan calificado en lo que respecta a conocimientos, pero si en coraje y destreza: eran los llamados “foguines”. Su trabajo era extremadamente peligroso, debían hacer una rápida y precisa carrera prendiendo todas las mechas de la pólvora previamente depositadas en agujeros hechos en la roca, a fin de que se produjeran todas las explosiones en cadena. Tras prender la última mecha, al foguín le quedaban los segundos justos como para llegar al refugio.
El esplendor de los años ‘60
Los comienzos de la década del ’60 marcan el momento de mayor actividad en las canteras. Todos los testimonios recuerdan la época como de pleno empleo y de permanente demanda de mano de obra que estimulada la llegada de mas trabajadores del otro lado de la cordillera. El paisaje de las canteras en ese tiempo ya es muy similar al que podemos ver en la actualidad, con la salvedad de que en esos tiempo la actividad era febril. Tecnológicamente las grandes canteras ya tenían modernas instalaciones propias de una industria muy rentable, la piedra circulaba por cintas transportadoras, las moliendas y las zarandas funcionaban con energía eléctrica y los explosivos no paraban de sonar retumbando uno tras otro en toda la zona.
El notable crecimiento de la actividad minera, y de todo el eje Batán Chapadmalal, no pasa desapercibido para las autoridades. Por iniciativa y gestión del entonces intendente Teodoro Bronzini, se formó un consorcio caminero con el fin de unir la Ruta 88 con las canteras. El novedoso proyecto implicaba que la Junta Provincial de Caminos vecinales financiara un 70% de la obra y el 30% restante fuera por cuenta de la propia comunidad. A su vez la dirección y certificación de obra corría por cuenta de Vialidad Nacional. El proyecto fue exitoso gracias a la gestión del Consorcio , integrado por empresarios de las canteras y vecinos de la zona como Emilio Larraya y Ramiro Mestre. El camino construido tiene 10 kilómetros de extensión y recibe el nombre de “Circuito de Canteras”. El pavimento es rústico pero resistente, por la presencia de una sólida base de piedra donada por las canteras. Pasa prácticamente por la entrada de todas la canteras importantes de la zona permitiendo la circulación de camiones de gran porte y peso. En esos tiempos el Ferrocarril ya declinaba su misión como medio de transporte por lo que la importancia económica de este camino fue fundamental. También significó un cambio en la vida de la gente de la localidad de Estación Chapadmalal, ya que recién en ese entonces pudo contar con transporte colectivo de pasajeros.
La preocupación de las autoridades se hace notoria también a través de trabajos de planificación. En 1965 los arquitectos Pastor y Bonilla realizan un estudio, también recordado por don Ramiro Mestre: “Esta ciudad satélite, fue programada en la década del ´60 y para realizarla, se proyectó un plan regulador del Partido de General Pueyrredón, que realizaron el arquitecto Pastor y el ingeniero Bonilla. El estudio se terminó en el año 1965, pero no se pudo poner en práctica por la interrupción del gobierno democrático, por intervención de las Fuerzas Armadas que lo reemplazó” (6). Este proyecto es un exhaustivo estudio de las actividades de la zona, y hoy constituye una gran fuente de datos para estudiar los orígenes de la localidad, y es además un modelo de que significa un estado planificador y comprometido con la solución de los problemas de la comunidad, mirando hacia el futuro.
Tras el enorme crecimiento de la minería en la década del ’60, paralela a la explosión de la construcción de edificios en Mar del Plata, llegó una declinación en la década del ’70 aunque paradójicamente entre 1976 las canteras alcanzan un nuevo pico de producción impulsado por la construcción del Estadio mundialista y el Complejo Punta Mogotes.
Actualidad
Hoy las canteras mas importantes siguen en actividad, aunque sometidas a los vaivenes de los ciclos económicos. En estos momentos es muy importante la producción de lajas para frentes, a la vez que sigue la demanda de piedra para caminos y escolleras. Las canteras de mayor actividad son Yaraví, Los Curros y Dazeo, que siguen siendo de los principales empleadores de mano de obra en la zona. Luego hay numerosos frentes pequeños abiertos para hacer explotaciones temporarias. Pero en estos tiempos ya está consolidada la preocupación ambiental como una cuestión prioritaria, sobre la que incluso están tomando conciencia los mismos propietarios de las canteras. Fruto de esta preocupación es que ya se han puesto en marcha emprendimientos que buscan recuperar las canteras abandonadas con el fin de convertirlas en atracción turística. Esto es muy positivo porque permite ocupar esos espacios previniendo posibles accidentes. Pero un factor fundamental en este proceso es la toma de conciencia de toda la población de la zona, ya que es la demanda de los propios pobladores la que va a lograr que el Estado ponga manos a la obra para buscar soluciones de fondo.
Citas
1.- Extraido de Ramiro Mestre “Chapadmalal, Batán y la Zona”. Cabe aclarar que esta obra
no se encuentra editada y que llegó como un manuscrito a nuestras manos gracias a la
Sociedad de Fomento de Estación Chapadmalal.
2.- Testimonio oral de Manuel Cevalles “Manuco”, uno de los paisanos mas antiguos de la
zona fallecido poco después de haber mantenido esta conversación con el autor de estas
líneas.
3.- Testimonio oral de Edelio Martín, antiguo poblador de Estación Chapadmalal.
4.- Esta constatación se basa en consultas a habitantes de Batán, los sres. Iuquich, Kasprzyk
y Karas
5.- Hasta 1955 las Cooperativas Eléctricas de Batán y Chapadmalal intentaban proveer
energía eléctrica por medio de generadores que solo permitían abastecer la demanda
doméstica. En ese año la empresa estatal Agua y Energía construye un ramal a la zona
extraído del Libro del cincuentenario de la Cooperativa Batán.
6.- Mestre, ob.cit.
Bibliografía
“Libro del Cincuentenario de la Cooperativa Batán”, Alberto Subiela, Batán 1999.
Mestre Ramiro: “Chapadmalal, Batán y la zona”.
“Pasado y presente de las Canteras, Revista Juntos n°2: Editada por Cooperativa Batán, Batán 1994.
“Historia de Batán”: en “Guía Telefónica de la Cooperativa Batán”. Batán 1992.
“Héroes de los Campos, Reseña histórica de Estación Chapadmalal”,Alumnos y docentes de la carrera de Trabajo Social, Universidad Nacional de Mar del Plata, 1994.
“Batán: una aproximación a la caracterización de las actividades productivas y su problemática ambiental”, Tesis para la Licenciatura en Geografía, Lic.Silvia Bocero y Elba E.Kloster. Mar del Plata 1994.
“Plan de Desarrollo para el Area Batán Chapadmalal”, Pastor y Bonilla, Municipalidad de General Pueyrredón, Mar del Plata 1964.
“Mar del Plata, Una Historia Urbana”, Fundación Banco de Boston, Facultad de Humanidades UNMDP, 1989.
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Hornos de Ladrillos: Del Barro construyendo Vida
La zona de Batán tiene muchos atractivos especiales, algunos fruto de la forma en que la naturaleza la ha dotado y otros como fruto de la acción del hombre. La Cooperativa Batán busca a través de estas publicaciones, mostrar y dar a conocer esos atractivos, para que acercándose a un elemento de uso tan habitual como la Guía Telefónica, sea posible mantener un contacto con la historia, la gente, las costumbres, todo lo que hace que un pueblo tenga identidad. En la anterior Guía Telefónica hicimos un repaso de la historia de Batán, relatando algunos de sus hechos mas trascendentes. En esta entrega nos referiremos a los hornos de ladrillos, que además de representar una actividad importante económicamente, es muy rica culturalmente, entendiendo "Cultura" como la capacidad del hombre de transformar con su trabajo el medio que lo rodea.
Si hablamos de atractivos especiales en nuestra zona, uno de los que más llama la atención de los visitantes ocasionales es la presencia de las "cavas", misteriosos huecos en el terreno que quedan como consecuencia de la extracción de las primeras capas de tierra.
Muchos se alarman al ver esas grandes hondonadas en el suelo y se preguntan que pasó con toda esa tierra. No ha desaparecido, ni ha sido desaprovechada. Es tierra que ha mostrado su fertilidad dando otro tipo de frutos no menos importantes para el hombre que los alimentos. Es tierra que a través del silencioso y duro trabajo del hombre se ha transformado en un elemento básico para construir su vida, el ladrillo ( porque bien sabemos que para un hombre tener una casa mas que un bien económico es su lugar en la vida). A los hombres que dedican su vida a este trabajo se los llama horneros, y no es casual que ese nombre nos recuerde al pájaro símbolo de la Patria, que también construye su casa con la tierra que le da la naturaleza y con su trabajo.
Para un hornero, (ahora dejamos el pájaro para referirnos al hombre que trabaja en el horno) ver una cava le da un dejo de tristeza porque es el lugar donde durante años instaló su horno y desarrolló su tarea. Cuando se termina la tierra debe levantar campamento, y el paisaje que queda, es realmente desolador. Pero mientras está funcionando el horno, el lugar está lleno de vida, allá en el pisadero los caballos se mueven cansinamente al grito del jinete que los va arreando, en la cancha los cortadores de adobes en su banco de cortar se mueven con un ritmo que haría agotar a un atleta, mas allá en el horno, se ve salir una columna de humo tenue constante, que anuncia que pronto van a estar los ladrillos. Pero todo esto no es sencillo, y cada paso en la producción tiene sus misterios que merecen alguna descripción.
EL PISADERO
Un círculo de unos siete metros de di metro y cierta profundidad es el "Pisadero", este se carga con los materiales que son tierra amarilla, tierra negra, liga, que es lo que se usa para que la mezcla sea compacta ( suele usarse viruta o aserrín) y agua. Luego llega el "Pisador" con su caballada. Los caballos se mueven lentamente y van mezclando el material con el esfuerzo de sus patas. Cuando hablamos de pisadores no podemos olvidar al legendario Don Saravia, ya fallecido, pero que hasta hace pocos años tuvo este oficio y con cerca de ochenta años seguía cruzando las calles de de Batán montado en su petiso, arreando sus "pingos", a los que mejor nadie les hiciera nada porque el hombre todavía guardaba bastante de su bravura gaucha.
CORTE DE ADOBES
Una vez que la mezcla es homogénea el barro se hace manejable, y ahí comienza el trabajo mas duro. Este banco consta de una superficie plana y una batea con agua. Dentro del banco está la "adobera", un molde sin fondo que tiene capacidad para dos adobes (se llama así al ladrillo antes de ir al horno). La adobera se coloca sobre la tabla y luego se llena con barro, se empareja y después es llevada a la "cancha" donde es vaciada quedando el "adobe" listo para secar en una operación que requiere mucha precisión rapidez para que no se derrame el barro. Teniendo en cuenta que cada adobera lleva un peso de unos cuatro kilos en una operación que se hace cientos de veces en un día, el esfuerzo es como para amedrentar al más pintado. El cortador debe tratar de cortar la mayor cantidad posible de adobes manteniendo la calidad.
EL HORNO
El adobe necesita un tiempo de secado antes de entrar al horno. En verano los adobes a veces secan en un día mientras que en invierno pueden demorar semanas. Una vez secos los adobes son apilados y luego entran al horno. Aquí es importante decir que el ladrillo no es "horneado", sino que es "quemado", es cubierto totalmente por el fuego. Este trabajo también es complejo porque los ladrillos deben estar bien apilados y el fuego debe ser parejo en todos los rincones del horno, revisando que no le falte leña en ningún lado. También está el peligro de "pasar de fuego" a los ladrillos, quemarlos de más, si esto sucede el ladrillo sale deformado. El clima, los vientos, lluvias repentinas, traen también complicaciones que son sorteadas con habilidad por el hornero baqueano. Por eso el producto es valioso , así lo demuestra la importante demanda de ladrillos de la zona. Batán abastece de ladrillos a un importante sector del sudeste de la provincia de Buenos Aires y esto es de destacar porque, como vimos se trata de una industria casi artesanal y de escasa concentración de capital que debe competir con grandes empresas como la del ladrillo hueco y que enfrenta a las crisis de la construcción. Estas complicaciones muestran que la vida de los horneros no es fácil. Algunos han logrado cierta prosperidad económica fruto de años de trabajar en forma ininterrumpida, porque el secreto del horno es no parar nunca la producción. Pese a mantener el aspecto artesanal la elaboración de ladrillos se ha modernizado, en los primeros tiempos se usaban hornallas en vez de hornos, la carga del pisadero hoy se hace con palas mecánicas. También se han dejado de lado algunos materiales originales como la "bosta de caballo" que se utilizaba como liga. Pero también hay algunos hornos que siguen realizando las tareas en forma primitiva, que obviamente son los que mas problemas tienen para mantenerse en producción. En todos los casos los hornos están organizados al estilo empresa familiar y si algunos han logrado progresar, otros han ganado lo justo como para vivir dignamente y pasar el oficio a través de varias generaciones. Hoy en Batán los apellidos de Cassani, Sequeira, Oldani, Tonini, Balinotti, Karas, Vieytes, Gonzalez, García, nos traen inmediatamente la imagen de los hornos, al igual que muchos otros cuyos nombres no recordamos pero que sí los queremos incluir en el homenaje que desde estas páginas hacemos a los horneros.
Si hablamos de atractivos especiales en nuestra zona, uno de los que más llama la atención de los visitantes ocasionales es la presencia de las "cavas", misteriosos huecos en el terreno que quedan como consecuencia de la extracción de las primeras capas de tierra.
Muchos se alarman al ver esas grandes hondonadas en el suelo y se preguntan que pasó con toda esa tierra. No ha desaparecido, ni ha sido desaprovechada. Es tierra que ha mostrado su fertilidad dando otro tipo de frutos no menos importantes para el hombre que los alimentos. Es tierra que a través del silencioso y duro trabajo del hombre se ha transformado en un elemento básico para construir su vida, el ladrillo ( porque bien sabemos que para un hombre tener una casa mas que un bien económico es su lugar en la vida). A los hombres que dedican su vida a este trabajo se los llama horneros, y no es casual que ese nombre nos recuerde al pájaro símbolo de la Patria, que también construye su casa con la tierra que le da la naturaleza y con su trabajo.
Para un hornero, (ahora dejamos el pájaro para referirnos al hombre que trabaja en el horno) ver una cava le da un dejo de tristeza porque es el lugar donde durante años instaló su horno y desarrolló su tarea. Cuando se termina la tierra debe levantar campamento, y el paisaje que queda, es realmente desolador. Pero mientras está funcionando el horno, el lugar está lleno de vida, allá en el pisadero los caballos se mueven cansinamente al grito del jinete que los va arreando, en la cancha los cortadores de adobes en su banco de cortar se mueven con un ritmo que haría agotar a un atleta, mas allá en el horno, se ve salir una columna de humo tenue constante, que anuncia que pronto van a estar los ladrillos. Pero todo esto no es sencillo, y cada paso en la producción tiene sus misterios que merecen alguna descripción.
EL PISADERO
Un círculo de unos siete metros de di metro y cierta profundidad es el "Pisadero", este se carga con los materiales que son tierra amarilla, tierra negra, liga, que es lo que se usa para que la mezcla sea compacta ( suele usarse viruta o aserrín) y agua. Luego llega el "Pisador" con su caballada. Los caballos se mueven lentamente y van mezclando el material con el esfuerzo de sus patas. Cuando hablamos de pisadores no podemos olvidar al legendario Don Saravia, ya fallecido, pero que hasta hace pocos años tuvo este oficio y con cerca de ochenta años seguía cruzando las calles de de Batán montado en su petiso, arreando sus "pingos", a los que mejor nadie les hiciera nada porque el hombre todavía guardaba bastante de su bravura gaucha.
CORTE DE ADOBES
Una vez que la mezcla es homogénea el barro se hace manejable, y ahí comienza el trabajo mas duro. Este banco consta de una superficie plana y una batea con agua. Dentro del banco está la "adobera", un molde sin fondo que tiene capacidad para dos adobes (se llama así al ladrillo antes de ir al horno). La adobera se coloca sobre la tabla y luego se llena con barro, se empareja y después es llevada a la "cancha" donde es vaciada quedando el "adobe" listo para secar en una operación que requiere mucha precisión rapidez para que no se derrame el barro. Teniendo en cuenta que cada adobera lleva un peso de unos cuatro kilos en una operación que se hace cientos de veces en un día, el esfuerzo es como para amedrentar al más pintado. El cortador debe tratar de cortar la mayor cantidad posible de adobes manteniendo la calidad.
EL HORNO
El adobe necesita un tiempo de secado antes de entrar al horno. En verano los adobes a veces secan en un día mientras que en invierno pueden demorar semanas. Una vez secos los adobes son apilados y luego entran al horno. Aquí es importante decir que el ladrillo no es "horneado", sino que es "quemado", es cubierto totalmente por el fuego. Este trabajo también es complejo porque los ladrillos deben estar bien apilados y el fuego debe ser parejo en todos los rincones del horno, revisando que no le falte leña en ningún lado. También está el peligro de "pasar de fuego" a los ladrillos, quemarlos de más, si esto sucede el ladrillo sale deformado. El clima, los vientos, lluvias repentinas, traen también complicaciones que son sorteadas con habilidad por el hornero baqueano. Por eso el producto es valioso , así lo demuestra la importante demanda de ladrillos de la zona. Batán abastece de ladrillos a un importante sector del sudeste de la provincia de Buenos Aires y esto es de destacar porque, como vimos se trata de una industria casi artesanal y de escasa concentración de capital que debe competir con grandes empresas como la del ladrillo hueco y que enfrenta a las crisis de la construcción. Estas complicaciones muestran que la vida de los horneros no es fácil. Algunos han logrado cierta prosperidad económica fruto de años de trabajar en forma ininterrumpida, porque el secreto del horno es no parar nunca la producción. Pese a mantener el aspecto artesanal la elaboración de ladrillos se ha modernizado, en los primeros tiempos se usaban hornallas en vez de hornos, la carga del pisadero hoy se hace con palas mecánicas. También se han dejado de lado algunos materiales originales como la "bosta de caballo" que se utilizaba como liga. Pero también hay algunos hornos que siguen realizando las tareas en forma primitiva, que obviamente son los que mas problemas tienen para mantenerse en producción. En todos los casos los hornos están organizados al estilo empresa familiar y si algunos han logrado progresar, otros han ganado lo justo como para vivir dignamente y pasar el oficio a través de varias generaciones. Hoy en Batán los apellidos de Cassani, Sequeira, Oldani, Tonini, Balinotti, Karas, Vieytes, Gonzalez, García, nos traen inmediatamente la imagen de los hornos, al igual que muchos otros cuyos nombres no recordamos pero que sí los queremos incluir en el homenaje que desde estas páginas hacemos a los horneros.
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